una de dos

un mismo año… contado de a dos

Juego de tres (Desireé) Julio 8, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 2:47 am

Ahora todo es rápido, brillante y colorido, como una vuelta de calesita, a veces de montaña rusa. Todos los días pasa algo nuevo, distinto, y siento que una especie de gran cambio está cerca, en mí, en los demás, en este quilombo en que me metí.

Me siento con Dami en Inglés o en la cantina, hablamos de enamoramientos y amistades como nunca antes lo hicimos; converso largas horas de empatía y delirios con Mariano en el MSN, y él viene a buscarme al curso cuando Francisca falta o está lejitos, y parece chuparle un huevo que le griten “¡Buena Nano!” y me mira y yo lo miro y sonreímos. Y tengo un poco de los dos, pero no lo suficiente de ninguno.

Las chicas, Mandy y Juli, se “enojaron” con Mariano, se les cayó bastante del pedestal te-queremos-para-nuestra-amiga donde lo tenían. Él y yo tuvimos una discusión bastante importante por MSN acerca de qué había pasado –o no– entre nosotros, y él en definitiva está enamorado de su novia, están bien, no la va a dejar, pero necesita poner distancia conmigo porque sí, los dos sentimos algo y no quiero dar lugar a “confusiones”. ¿Una pendejada que siento? Me encanta la sensación de saber que le gusto mucho a alguien que me gusta mucho. Hace que todo lo demás importe menos.

Además, entiendo a Mariano. Y lo entiendo con una profundidad que raya en la identificación. Sé que si yo estuviera en su lugar, si yo fuera la novia de Damián –lo que siento por Dami nunca cambió– y él estuviera solito en este mundo, habría pasado lo mismo. Yo querría decir que sí, pero diría que no. Mariano y yo no podemos ser amigos porque tirarnos onda y mirarnos a los ojos y sonreírnos así como si nada nos sale natural, pero tenemos sentimientos más intensos, más “verdaderos” por otras personas. Seguramente creeríamos amarnos si Damián y Francisca no existieran, pero hemos llegado a descubrir que el amor es algo más. O tal vez ya no estamos tan enamorados de nuestros respectivos como lo estuvimos una vez, porque honestamente nos fue muy fácil engancharnos, el uno con el otro. No sé. Barajo ambas hipótesis, concluyo que ya fue. Algo que me dice que nuestra historia o lo que sea todavía no se terminó. Y puedo ser muy paciente cuando me lo propongo.

Y con respecto a Dami… Bueno, él y Mariano discutieron el tema Valeria. El primero confesó que sí, que como gustarle le gustaba, pero que no había sentimientos de por medio. El segundo revoleó los ojos cuando me lo contó.

El jueves –el día después de mi complicado intercambio de ideas acerca de nuestra relación con Mariano, que me dejó bastante sacadita– tuve contraturno, prueba de Francés. Terminé primera y, una vez que Yamila terminó, convencimos a la profesora de que nos dejara salir al pasillo. Mientras ella iba al baño, yo deambulé por el pasillo hasta que me encontré con Dami, todo parte de mi plan maestro. Sabía que él (y Mariano y mis amigas) salen de Portugués a esa hora. Pero de los demás no había ni rastros, y yo hacía rato que quería una charlita a solas con él. Así que bue, la colgué a la pobre Yami en el baño xD

Bajamos a la cantina, y apenas nos sentamos en una de las mesitas cercanas a la ventana, él empezó a hablar de Mariano. Otra vez. En este caso, que era imposible trabajar en grupo con él, que no hacía nada, que él, en consecuencia, tenía que hacer todo, y que una vez había decidido “ya fue, lo dejo estar y a ver qué pasa”… ¿y qué había hecho Mariano? –en el clímax de la narración, Dami gesticulaba y me miraba fijamente, cuestión de que yo no me dispersara ni ahí– “Una cartulina naranja. Un cua-dro-de-mier-da. Y anotó tres pelotudeces. ¿Qué nos iban a poner? Un huevo. Suerte que le copiamos a otro grupo y nos fue bien en la defensa oral…”

Me resulta casi imposible reproducir este diálogo en voz alta (para mi familia en la cena, para mis amigas en la escuela al otro día) sin matarme de risa, y que a mis oyentes les pase lo mismo. De hecho, les termina causando más el hecho de que yo me tiente tanto, que la anécdota en sí. Obviamente a Damián le puse mi mejor cara de boluda atenta, y simplemente me limité a reflexionar acerca de cómo este gil quejoso acabó siendo el gran amor de mi joven vida, y el otro gil de la cartulina naranja, pisándole los talones.

-No entiendo tu relación con Mariano- dije. Y como él se había quedado un poco callado, recuperando el aliento después de su monólogo, conseguí introducir a Valeria en la conversación, sutilmente.

Su respuesta no pudo dejarme más perpleja. Me dijo que ella “no le iba ni le venía”. Que el propio Mariano había hablado con él sobre eso –toooda una novedad para mí–, que le había dicho que no tenía drama en que saliera con su ex. Pero lo que Mariano no entendía, siguió Dami, es que si a él realmente le interesase Valeria, no necesitaría de su permiso para actuar. Que sí, que es linda, pero también medio pesada. Y algo más, algo que no entendí: que había intentado que le gustara Valeria en serio, pero que no, no le gustaba.

Ok, adiós teoría mía. Y la cosa se complica más.

Dami está enamorado. Obsesionado. Una mezcla de las dos cosas, claro, si sabré yo de eso. Él puede hablar “re bien” con cualquier chica, pero con ella se pone nervioso, hace boludeces, no consigue mostrarse tal cual es. Dejó pasar mucho tiempo, dejó pasar otras oportunidades, ya siente que le está haciendo mal. No va a decírselo, porque sabe lo que ella va a contestar. Sabe que ella no siente lo mismo por él. Sabe que tiene que superarlo, solo.

Damián tiene una Damián xD En unas cuantas palabras, describió todo lo que siento por él, todo lo que me pasa. Y no quiere decirme quién es, por el tema ése de superarlo solo. “En todo caso, más adelante…” dijo. Cuando lo que necesite sea contención post-superación, o algo así, ahí me lo va a poder decir.

Y bueno. Eso fue lo más importante. Ahora, las giladas lindas.

Yo estaba jugando con las correas de su mochila y él dejá las manos quietas que me ponés nervioso, y terminamos los dos tirando de la correa, uno de cada parte, como dos nenitos caprichosos y “¡DI, pará!” y nos tentamos.

Y yo dándole con un caño a Clara, as always, (no tenemos una relación muy armónica, a decir verdad) y le conté lo del hermano boludo de ella que me había encarado, y él preguntándome cuántos años tenía y haciendo gestito y comentario “le hubieras dado bola” y riéndose, y enganchando el tema Clara –es fea, dijo él al toque, como ayudándome con el listado de defectos– yo comenté que no importa que una chica sea fea si es segura, que de hecho a las feas seguras les va mejor que a las lindas inseguras.

-Ponele, yo sé que no soy linda pero no por eso…- ensayé yo.

-¿Vos?- y ahí me miró-. Vos no sos fea.

Yo era un escrache que había dormido sólo unas seis horas la noche anterior, o sea, ojeras hasta el piso y pelo enquilombado de dos de la tarde.

-Bueno…- intenté reponerme. Hace más o menos un año que espero que él me diga algo así, ¿entienden?-. Pero no soy de esas chicas que uno dice “Uh, qué buena que está”.

Y Damián se rió, e insinuó que yo no podía saber con seguridad ese tipo de cosas. Me quedé completamente pasmada.

Cuando volví a casa, le conté todo a mi mamá y a mi hermana con entusiasmo, y después me conecté y pasé unas tres horas chateando con Mariano, boludeando, jugando al “veo veo” y al “yo nunca”, reemplazando un trago por un zumbido. Como si nuestra semi discusión del día anterior nunca hubiera existido, adaptándonos a la dinámica de ser buenos amigos aún sabiendo que no lo somos.

Al día siguiente, es decir, el viernes, Dami se sentó lejos en Inglés ¬¬, y en esa misma clase noté que Francisca había faltado. En el primer recreo hubo un momento medio raro cuando saludé a mis dos amiguitos de Ciencias Naturales juntos, que estaban frente a mi salón charlando con un par de mis compañeros. Mariano estaba hablando, y tenía un brazo cruzado sobre el pecho, sujetando el otro. Yo coloqué mi mano sobre su brazo, para llamarle la atención, y entonces dejó de hablar instantáneamente, nos saludamos, “Hola” “¿Cómo va?”. Sentía los ojos de Dami clavados en mi persona. Cuando toqué el brazo de Mariano, él lo dejó caer como si se hubiera quemado, y nuestras manos se rozaron. Saludé a Dami. Me pregunté si se daría cuenta de que hay algo medio tirante y ansioso entre Mariano y yo, y lo más probable es que sí, que sepa, al menos intuitivamente.

En el siguiente recreo fue que a mi preceptor le saltó la térmica y nos hizo quedar a todos al salón como castigo por el quilombo pre-Bariloche que se mandó mi pacífico curso, y Mariano se quedó en el salón conversando conmigo y nada más que conmigo, y yo sabía que todos estaban pendientes y eso me puso incómoda, pero él estaba tranqui, como ya les mencione antes, él quizás tiene todo más claro que yo, o simplemente es mucho más seguro de sí mismo.

Creo que quiero besar a Dami. ¿Sorprendidos? Bueno, en mi cabeza tiene sentido. Es jugado pero, si se piensa en ello, es menos jugado que una declaración, y puede que más fructífero. Además, tendría algo. No me quedaría con el “¿y si…?” el resto de mi vida. Se, sería medio raro. No puedo estar segura, por otra parte, de que él no me va a rechazar. Y sé que él quiere a otra chica. Pero no me importa. Y una parte de mí, la más retorcida, ansía ver enojado a Mariano, enojado y dolido, así como me siento yo.

Y si soy una turra, ¿cuál hay? Y si estoy jugando a dos puntas, ¿cuál es el problema?

Tengo 17 años. Tengo el resto de mi vida para hacer las cosas bien.

 

Nuestra graduación (Mandy) Julio 6, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 3:18 pm
Siempre fue más que obvio que nuestro curso tiene el nivel más alto de desorganización. Por eso recién este año nos decidimos por los colores y el modelo del buzo de Bariloche, y si bien fuimos unos de los primeros en tenerlos, entregamos el diseño a último momento. Creo que ya ni importaba demasiado cuán original o bonito era… simplemente necesitábamos tenerlo y había que decidirse sí o sí.
Lo mismo con la graduación. Algunas chicas decidieron ir a averigüar en algunos salones de fiesta, y cuando parecía que por una vez en nuestra vida escolar las cosas salían como debían, no va que el otro curso decidió hacerlo en ese lugar y nosotros debimos cambiar a último momento los planes. No me puedo quejar demasiado porque según varios es un salón bastante lindo, pero podríamos haberlo hecho en el mejor si no fuera por nuestra falta de estímulo y sobredosis de vagancia. ¡En fin!
Ahora todos están con Bariloche – obviamente – y algunos, como por ejemplo nosotras que no vamos, nos preguntamos que será de la dichosa fiesta ahora que nuestros compañeritos parecen haberse olvidado del tema luego de tanto insistir con la elección. Clara ya está haciendo bosquejos de vestidos que deberíamos usar nosotras, sus amigas. Ehm… bueno… creo que muy sutilmente le hicimos saber que nuestros gustos no coincidían y que definitivamente eso no era lo que teníamos en mente. En realidad, no tenemos nada en mente respecto a qué usar ese día, pero eso es más que seguro que no.
Otro temita es la famosísima entrada. Lo más normal sería que fuera por sorteo… o a lo sumo por lista… ¡pero resulta ser que las chicas tenemos que invitar a los chicos! ¬¬ ¿¿A quién se le ocurre?? La mayoría ya sabe más o menos a quién va a invitar, pero hay una pequeña porción del curso que muy de acuerdo que digamos no está. Convengamos que con muchos varones del curso no me hablo (de hecho, el grupo es bastante heterogéneo) (cuando digo heterogéneo, digo que es realmente heterogéneo… algunos somos agua y otros aceite) así que ¿a quién le da la cara? Bueno, se que a Mandy no. (Esto de hablar en tercera persona ya me está asustando… la profesora de las Revoluciones siempre lo hace… espero no haberme contagiado – Di me revuela algo por la cabeza). Juli dice que no tiene problema en invitar a Iñaqui, un nerd de lo más nerd que según dicen sus amigos, se queda en casa haciendo virus y prácticamente llevando una vida de hacker. Di y yo decimos que Juli no está en sus cabales. Y si Clara se llega a dar cuenta que Nick está en Estado Disponible, lo más probable es que le haga un super argumento sobre por qué tiene que ir con ella y hasta quizás le muestre su propio diseño de vestido para que termine de convencerse.
Espero que lo que juntamos para la graduación no se vaya como el agua por el inodoro cuando hagan el viaje de estudios. Porque se arma ¬¬ jaja. En realidad, tenemos casi nada les diría. Les comento que no tenemos cotillón y con suerte vamos a conseguir alquilar un par de guirnalditas, y espuma de carnaval carioca. ¡Ah! Y quizás hasta tenemos un video, porque contamos con la capacidad cibernética de Iñaqui. Me gustaría hacer el video yo, me encanta editar, y tengo un par de programas :) pero… no creo, sinceramente jaja. Calculo que van a abundar fotos de Bariloche, y la verdad que llevarme de recuerdo la imagen de todos mis compañeros echados en el piso con una docena de Séptimos Regimientos alrededor, no es muy agradable. Lo más probable es que de todos modos me lleve esa imagen luego de la fiesta de graduación, pero bueno… ¡en fin!
Conclusión: si no nos ponemos las pilas Eveready en poco tiempo, la fiesta va a parecer más cualquier otra cosa que una fiesta propiamente dicha. Pero por supuesto que están invitados! :)

(Podrían traer algún que otro sombrero de plástico o un par de espantasuegras que no nos enojamos eh?)


Atte.
Mandy

 

Valeria (Desireé) Junio 30, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 10:34 pm

(último posteo en wordpress. ahora, a pesar de mis quejas =P nos pasamos a http://unade2s.blogspot.com, alright? pasen el link pa’ allá. igual no cerramos éste porque tiene mucho valor sentimental (?) y están sus comments. ahora sí, leaaan el post)

La nuestra es como cualquier escuela secundaria grande: hay mucha gente que se conoce entre sí, muchas parejitas, muchos grupos de amigos, muchos chismes, mucho puterío. Imagínense a cientos y cientos de adolescentes encerrados durante horas en un edificio enorme y antiguo, prácticamente librados a su estado de naturaleza. Es natural que pasen cosas.

En Ciencias Naturales sólo hay seis varones, ¿pueden creerlo? Y unas veinticinco chicas. Para colmo, los varones –con la posible excepción de Fabián– son muy lindos, muy inteligentes, y muy muy distintos entre sí. Está el rugbier ingenuo y simpático, el langa que salió con todas las flequilludas habidas y por haber, el careta sociable, y mis dos problemitas andantes, Damián y Mariano.

Entre las chicas también hay muchísima variedad. Hay algunas que son preciosas y muuuy rápidas, otras que son un esperpento mal y muuuy estudiositas, y otras (las flequilludas) que viven a través de sus flogs, debatiendo con cuál de sus múltiples pretendientes quedarse, saliendo a bailar. Y después están las otras, unas poquitas, como Francisca o Valeria. Que son… distintas.

Supongamos que, en referencia al tema estético, Francisca y yo vamos bastante parejas. Ambas reunimos básicamente los mismos caracteres distintivos: piel clara, pelo ondulado y llamativo, ojos castaños brillantes. Valeria es ampliamente más linda que las dos pero menos… dulce, menos femenina. Eso. Es alegre, segura, tremendamente inteligente, no sé si primera o segunda escolta. Cuando Mariano la dejó por Francisca –una de las cosas del año pasado, lo que les decía– nadie entendía nada. No se deja a la chica linda e interesante por su mejor amiga, que suele ser calificada como “simpática”. El camino inverso es incluso socialmente aceptado, pero ése no.

Ahora bien, ustedes querrán saber adónde pretendo llegar con todo esto… Bueno, sabemos que Mariano nunca estuvo enamorado de Valeria, aunque saliera con ella. Pero, ¿y si había alguien más que sí estaba enamorado de ella? ¿Y si ese alguien me incumbiese especialmente?

El año pasado, una noche de mediados de otoño, mis tres chicos me acompañaron a la parada de cole, después de una salida con un grupo grande. Dami y yo caminábamos un poco rezagados. Yo quería que él me contara sobre una chica de noveno, que a él “le llamaba la atención”. Él argumentaba que no le gustaba hablar sobre esas cosas, porque, si salían mal, era muy probable que lo jodieran y/o cargaran (en este punto, le echó una breve mirada “¬¬” a sus dos amigos, que no se dieron por enterados).

-No seas boludo- dije yo-. Tus amigos no se burlarían de vos.

-No necesariamente- replicó él-. Pero no es lo único que puede pasar. Otra cosa es que a un amigo y a vos les guste la misma piba. Cuando pasa eso, se arma una especie de competencia y el primero que se la come, por una cuestión de principios, se la queda.

Nunca me voy a olvidar de eso de la “cuestión de principios”.

-Sos un animal- puntualicé quedamente.

Y como no podía enojarme con él seriamente, aún con sus barbaridades machistas, nos reímos como los giles que somos.

Varios meses después, él y yo nos escapamos del acto del Día de la Raza y nos quedamos poco más de una hora conversando en un banco de la plaza. Creo que es el mejor recuerdo que tengo con él. Hablamos muchísimo.

Vagamente, tocamos el tema de las relaciones, de las atracciones, y demás “delicadeses”.

-Cuando me gusta alguien en serio- ensayé yo-… me doy cuenta porque, aunque lo quiero, al mismo tiempo también lo odio un poco. Me da bronca.

Y él se quedó mirándome.

-Guau. Me aclaraste la cabeza.

Pero se negó en redondo a decirme porqué, a especificar. Y como yo tenía dieciséis años y tan anormal no soy, cada negativa, cada silencio y omisión, me puso más atenta, más interesada.

Llegamos a este año.

Como ya les he mencionado, Dami, Mariano y un amigo más tenían un blog. Ahora está cerrado, pero, como sabrán ustedes, es posible encontrar las entradas con un poquito de paciencia y ayuda de mi adorado Señor Google. Mi papá llama a la información eliminada que sigue dando vueltas por la red “residual”. Dice que no se termina de borrar del todo, porque los servidores base están en Estados Unidos. Básicamente, es más fácil dejar eso dando vueltas y poner un cartelito que dice “el blog ha sido cerrado” que realmente suprimirlo.

Todo esto para decir que me leí de cabo a rabo el blog cerrado de Damián. Estaba bueno. Sus entradas no estaban firmadas, pero las reconocí al toque. En general, destilaban bronca, frustración, energía; lo mismo que un ratito de conversar con él cuando está enojado. Los escritos de Mariano, muy al contrario, eran estructurados, centrados, lógicos, cargaditos de moral y conciencia social. Como una charla o una enriquecedora discusión con él. Y los del tercer amigo, bueno, eran las entradas descolgadas que no podían clasificarse ni en la onda Dami ni en la onda Mariano.

Uno de los posteos, concretamente, era un fragmento textual del libro de Psicología de los chicos.

Acá ta:

(..)conforme al testimonio del psicoanalisis, casi todas las relaciones afectiva intimas, de alguna duracion, entre dos personas dejan un deposito de sentimientos hostiles que necesita para desaparecer del proceso de represion. Cuando la hostilidad se dirige contra las personas amadas, decimos q se trata de una ambivalencia afectiva y nos explicamos el caso, probablemnete de un modo demasiado racional, por los numerosos motivos para el nacimiento de conflicto de intereses(…)

Cuando lo leí el corazón me empezó a latir muy rápido. No supe porqué en ese momento, pero creo que fue entonces que todo comenzó a encajar. Y capaz lo supe siempre, ¿saben? Solamente que di vueltas y vueltas, y miré para otro lado, porque me gustaba que Damián fuera un misterio, él y su tristeza, y su bronca, y su forma tan rara de ver el mundo. Y ahora entiendo, y el misterio se terminó.

Fue en la conversación del miércoles, el miércoles del cierre de mis dos semanas con Mariano, esa conversación con Dami que me hizo llorar, cuando encontré la última pieza.

Mariano es mi amigo, y es un capo, pero sabe manipular, dijo él. No es así, dije yo. No es una buena persona, no del todo, dijo él. Estás equivocado, dije yo. No, boluda, ¿no viste lo que le hizo a esa piba?

A esa piba. A Valeria.

Mandy dice que no. Que no puede ser. Intenté hablar con el propio Damián, pero se mostró nervioso y evasivo. Al final, le conté sobre mi “teoría” a Mariano.

Y Mariano usó exactamente las mismas palabras que Dami aquella vez: “Me aclaraste la cabeza”.

Me explicó que siempre había tenido esa duda, que siempre se había preguntado si a su amigo no le pasaba algo con su ex novia. Que además, intuía que Dami le tenía bronca, a pesar de su amistad y del afecto mutuo, por algo que no podía establecer. Que todo todo todo cierra ahora.

Y quiere hablar con él.

Sé que se me va a armar un quilombo. Lo sé. Porque Damián va a saber que fui yo. Que yo le dije a Mariano. Pero yo no traicioné su confianza, porque él nunca me contó lo que sentía. Además, lo verdaderamente complicado acá, es que yo quiero que sepa que fui yo. Quiero que sepa que lo conozco, mucho más de lo que él cree.

Y aunque estoy nerviosa y un poco triste, también tengo una emoción rara, una sensación casi de triunfo. Como el final de una peli de suspenso, o una novela de mil páginas, algo en lo que te concentraste con tu mente y tu corazón, que te desesperabas por entender y por cerrar.

Yo amo a Damián, ¿saben? Lo amo. Y nunca me salió escribirlo, porque para mí no es algo fácil de verbalizar. Pero, así como sé que lo amo, ahora siento que puedo dejarlo ir. Me gustaría verlo asumir lo que siente por ella, algo que lo hace vulnerable y simple y humano. Me alegra que Dami pueda sentir algo así, aunque no sea por mí.

Por eso quiero ver mi teoría confirmada. Quiero que llegue el día de mañana, y saber si los dos chicos hablaron y qué se dijeron, y si finalmente encontré la pieza correcta para completar el rompecabezas.

 

Oops! Pochoclos y pochoclero (Mandy) Junio 29, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 4:52 pm

¿Vieron esas personas que te gustan pero no llegan a enamorarte o volverte loca? Simplemente las ves y sonreís sin pensarlo… es como un “amor ingenuo” o bueno, algo así jeje.

Fernando es de esas personas. Es apenas dos años más grande que yo, y lo conozco desde hace un par de añitos de unas de mis actividades extracurriculares, pero él ya no concurre más desde fines del año pasado y por lo tanto no lo veo desde entonces. Nunca me gustó-gustó, pero me agradaba bastante por su ironía y buen humor. No tenía problemas en hacer bromas en voz alta y mucho menos en hablar con sus compañeros de grupo sobre “lo mala onda de la profesora” o “la inutilidad de los ejercicios que debíamos hacer”.

Sólo tres personas supieron de lo que sentía respecto de esta personita: una fue Di, la otra Guille y la última, una amiga que jamás mencioné en el blog y no tiene sentido que lo haga ahora. No podía decir mucho porque sabía que no todos lo entenderían, y tampoco era cuestión de andar gritándolo a los cuatro vientos porque una de mis amigas lo conocía de toda la vida, era prácticamente su hermano, y no quería que supiera nada al respecto porque de todos modos no estaba enamorada ni a punto de ir a su casa a cantarle una serenata ni nada por el estilo.

 

Ayer Guille me dijo que podríamos almorzar luego de jazz, y sin dudarlo acepté. Sobretodo porque estaba la palabrita mágica “Mc.Donald’s” de por medio, ¿y cómo resistir semejante tentación? Paseamos bastante antes de llegar al dichoso lugar, y para variar, había una cola de 5km más o menos así que dijimos (bah, ella dijo): “Vamos a comer a otro lado”. Yo: ¬¬ ok. Terminamos comiendo sandwiches y hablando del año que viene, como de costumbre. Ella se había pedido un postre así que ya estaba lista para irse, pero yo no había comido nada dulce y decidí ir a comprar pochoclos. Ahí surgió el tema de Fernando. Supuestamente, toda su familia ha hecho pochoclos para vender a lo largo de la historia… y al parecer es un buen negocio o_0 Tenía una leve sospecha de todo esto, pero finalmente logré confirmarlo ayer, mientras volvíamos a mi casa comiendo pochoclos feliz e inocentemente.

- Era re lindo Fer… – Mandy suspira. Guille revolea los ojos.

 

Cuando llevé mi mano a la bolsita como por decimocuarta vez, veo que estaba escrita en mayúsculas el nombre de esos pochoclos. Era el apellido de Fernando.

 

- ¡Pará! – digo a Guille – ¿este no es el apellido de Fer?

- ¡Y si! ¿Por qué te pensás que empezamos a hablar de él?

- ¡Porque compré pochoclos! ¡No porque fueran SUS pochoclos!

 

Guille ríe y continuamos la charla. Llegando a la cuadra donde se encuentra mi escuela, nos detuvimos antes de cruzar por el semáforo en rojo. En la plaza, dos chicos juegan con sus perros. Los miro y me paralizo.

 

- Guille… ¿ese no es…?

- ??

- ¡Fernando!

- !!

- ¡Y yo comiendo sus pochoclos!

- ¡Cometelos!

- Noo… ¡¿dónde los meto?!

 

El amigo que estaba con Fer se dió vuelta. Era obvio que le había dicho algo porque ahora los dos nos miraban. ¿Cómo nos pudo reconocer de tan lejos? Miro hacia abajo. Claro: la bolsita de pochoclos tenía prácticamente todos los colores del arco iris. Como para no verla a 5 cuadras de distancia ¬¬

Pasamos al lado. “Hola” “Hola (Mandy sonríe estúpidamente” “Hola (Guille saluda con la mano infantilmente)”. Creyendo que todo había pasado, escucho al amigo que dice – en voz baja como para hacer un chiste a Fer, pero lo suficientemente fuerte como para yo haberlo escuchado -:

 

- Gracias a vos vive.

- Ja!

- ¿Sabe?

 

Y no escuché más. Supongo que habrá dicho que no, pensando que nadie sabe de su negocio familiar. No lo vi en meses, y JUSTO cuando compro en ese lugar que nunca compro los pochoclos, me vengo a cruzar con él ¬¬

Pero bueno. La parte positiva es que colaboré con su economía familiar XD ¡Y que lo vi! Tan lindo como siempre, sonriendo como nunca.

 

Atte.

Mandy

PD: Al estilo telefé… “Una nueva sorpresa… muy pronto… por Una de Dos ;)

 

Tarot (Desireé) Junio 28, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 12:27 am

Mariano y yo nos encontramos en el MSN hoy y jugamos al ajedrez nuevamente. Ganó la primera partida él. Me venía recuperando cómodamente en la segunda, pero terminó siendo tablas por una regla que había olvidado, “movimiento repetido tres veces”. Una gila soy. Muy gila.

Dijo que se distraía jugando al ajedrez conmigo. Y me encantó que lo dijera, pero le pedí que no hiciera eso, que en serio ya no. Está con ella con ella con ella. Y me da bronca.

Buscando opciones para Mandy, que quiere cortarse el pelo, encontré una de esas páginas femeninas, latinoamericanas, muy huequitas, muy imita-a-las-celebrities-y-sé-feliz.

Abajo de todo había una hilera de cartas bonitas, virtuales. Había qué pensar en lo qué querías saber, y después seleccionar tres.

Yo pensé: “¿La dejará? De acá a dos meses, supongamos, ¿la dejará?”

Las cartas fueron La Estrella, Los Enamorados y El Mundo.

“La iluminosidad está cerca, déjala llegar. Actúa de manera natural y con delicadeza para permitir que las cosas lleguen por sí solas. El éxito está cerca. Es momento de conquistar el corazón de las personas a tu alrededor y conseguir tus objetivos. Esta carta (La Estrella, la principal) es la de la esperanza y el influjo astral, así que si te sientes perdida, pide al Universo que te deje ver la estrella que te sirva de guía”.

-De golpe, estás muy creyente- dijo Amandita.

Y no pude menos que estar de acuerdo.

 

Floggers y un par de cosillas más (Mandy) Junio 26, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 11:13 pm

La primera vez que escuché de ellos fue hace un par de meses, cuando hubo una revuelta en el Abasto y luego todos los medios comenzaron a dar información sobre estos grupos de adolescentes, que se juntaban en ese shopping a tal hora y tal día, que tenían fotologs (obviamente), la clase de ropa que utilizaban y demás… Yo los había visto antes, seguramente, pero no sabía que se hacían llamar de este modo y mucho menos que todos los miércoles se reunía esa cantidad de gente impresionante a bailar electro y llamarse por el nombre de sus flogs (“Eh! Cómo estás? Vos sos nootetoconiconunpaaalo?”). Estos llamados “floggers” comenzaron a ocupar un lugar cada vez más y más importante en el espacio virtual y hasta algunos contactos de MSN míos – casi desconocidos – cambiaron su onda y pedían que firmaras sus fotologs.

El tipo de ropa que usaban (chupines fluorescentes.. porque ni siquiera colores relativamente normales, remeras con escote en V para los varones, y esas remeras y esos anteojos psicodélicos, junto con los cortes de pelo que en definitiva son los mismos para ambos sexos, sólo que las chicas tienen unas mechas más largas en la nuca) era difícil de encontrar acá en mi ciudad, por lo que ni se me hubiera ocurrido sospechar que podrían existir en Rosario, hasta que pasé caminando por una plaza y veo a dos floggers varones con remeras escote en V y un look que dificilmente podría clasificarse como NO-FLOGGER.

Después llegaron los videos de M1cest, donde había aún más datos, como que siempre utilizan el ARRE y la CARITA RUBORIZADA en las conversaciones de MSN. El autor del video mostraba una conversación con una flogger y parecía mentira que fuese real. Pero ayer tuve la mala suerte de chatear con uno:

 

FLOGGER: Hola

Mandy: Hola

FLOGGER: Che, te paso mi foto… decime si me das (carita ruborizada)

Mandy: o_0  si te doy??

 

Más allá de la sorpresa que me da la “huequedad” de estos chicos y chicas que postean esperando que les firmen vagamente “tas en ffs!” “bso gordi” “Te effeo por reverse” (esta particularmente suena terriblemente mal y me causa mucha gracia XD), no tengo nada en contra suyo. Es más, yo – Amanda Vinter – tengo un fotolog, pero obviamente no se asemeja a los de los floggers, y es más: hace bastante que está abandonado jeje. Contra los fotologs no es el tema XD. Respecto a ellos, tengo una teoría (dentro de tantas otras): “Siempre podés encontrar el fotolog de la persona que querés encontrar. Si no es así, es porque no tiene fotolog.” Una vez leí que estamos a cinco personas de distancia (no físicamente, obvio, sino por relaciones afectivas) de alguna persona famosa. Lo mismo ocurre en los flogs. Llegué a los de algunas estrellas “teens” de la tele del momento, y no: no eran las típicas págs. dedicadas a estos actores o las que se hacen pasar por ellos o_0 Te das cuenta la diferencia, con la clase de fotos y démás. ¡Hasta llegué al fotolog de Guido Süller! o_0 o_0 o_0 Y creo que había uno del Teto Medina, pero después de haber sufrido semejante trauma con el de la persona mencionada previamente XD, ni me animé a verlo.

Respecto a aquellos fans que hacen sus fotologs sobre sus actores o cantantes favoritos, todo bien, pero reconozcamos que ya resultan algo empalagosos y chupamedias – para no decir otra cosa – y que posteen un foto de sus ídolos TODOS LOS DÍAS… o_0 bueh! Dedicarle tanto tiempo de tu vida a alguien que nunca te va a dar bola… ejem… Pero a los que de verdad no me banco son aquellos que directamente se hacen pasar por esta gente famosa.. ¡¿QUÉ ONDA?! (Mandy se sacó) ¿No se dan cuenta que es TAAAAAAN trucho todo? Fotos sacadas de otros fotologs, firmas a los “flogs” de sus compañeros de trabajo de tele ¬¬ (ah, no tienen amigos en la vida real de otros lados acaso??? ¬¬ ¬¬),… Qué bronca!!

Pero para canalizar un poco esta bronca que fue creciendo a medida que el texto iba alargándose, les dejo esta lista, a modo de TOP*10 de los nombres de fotologs más estúpidos que leí. Espero que se rían tanto como yo:

 

Nº 10: reydelosdivinos

Nº 9: cambialaondaman

Nº 8: adictaalahre

Nº 7: asi_re_tapp

Nº 6: 0800lucho

Nº 5: sosuncachibachee

Nº 4: soiuncacawaate

Nº 3: efeeameesta

Nº 2: correteeeelflequi

Nº 1: moveteunponii

(WTF??!!)

 

Realmente… o_0

Se despide por hoy, su blogger ree taap!

Atte.

Mandy

 

Dos semanas II (Desireé) Junio 23, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 12:12 am

El martes, a todo esto, Dami faltó. Durante la clase de Inglés me mordí la lengua para no contarle todo a Mandy, porque Francisca estaba sentada cerca. En el recreo, finalmente pude contarles todo todito a ella y a las demás. Mierda. Todas las chicas en un radio de dos metros saben todo. Tengo la imposibilidad patólogica de callarme la boca.

A la salida me encontré con Yami y Mariano. Ella tenía que ir al instituto de Inglés, él tenía contraturno. Yo dije que no podía quedarme mucho porque a las dos de la tarde tenía que conectarme para hacer un trabajo en línea con Amanda y Julieta. Ellos se rieron y Mariano me repitió “Te creo” con ironía hasta que le aseguré que iba a mandarle el trabajo, para que viera. Y como Marisol me esperaba para tomarnos juntas el cole, boludeé con ellos sólo un ratín más y me fui.

Hice el trabajo con las chicas en línea, Mandy anunció que ella lo armaría y después me lo mandaría para que lo imprimiera, me fui al gimnasio, y al volver, le reenvié el trabajo a Mariano, que no estaba conectado, agregándole alguna broma boluda, y después lo imprimí.

Su respuesta, no la vi hasta el día siguiente.

El miércoles 18 (sí, miércoles tenía que ser) fue el día que movió todo. Otra vez. El día que completa las dos semanas que duró esto.

El primer recreo fue un montón de gente en el pasillo: Lucas, Alejandro, Yamila, Mariano, Damián y yo, todos dando vuelta por el mismo espacio cercano a mi salón, cruzándonos con gente de mi curso y de los de ellos, todo muy comunicativo. Yo hablaba un poco con ellos dos, “¿Qué me mandaste?” a Mariano, “¿Por qué faltaste ayer?” a Dami, y ninguno respondiéndome nada coherente. Cosas así. Raro.

El siguiente recreo lo pasé casi todo con Yamila, en el salón de Ale y Lucas. Cuando sonó el timbre, salimos las dos juntas y nos cruzamos nuevamente a Dami, a la altura de la escalera del entrepiso, la que lleva a su salón. Estaba de buen humor.

Dejó las manos con las palmas hacia arriba, Yami se las chocó, y después seguí yo. Coloqué mis manos sobre las suyas y en ese preciso instante me acordé de algo que me había contado Mariano, el tema de que Dami tenía blog, compartido con un amigo, y dije espontáneamente “¡Leí el blog!”, y todavía mis manos estaban sobre las suyas y él entrelazó sus dedos con los míos y nunca habíamos hecho eso antes, y parecía lo más natural del mundo mientras hablábamos del blog y por-qué-no-me-contaste-que-escribías.

¿Cómo podría culpar a Mariano por elegir lo que eligió? Yo le haría lo mismo a él. Yo lo lastimaría exactamente de la misma manera, si la posibilidad existiera.

¿O no?

Después el recreo terminó y volví a clase, y después la salida, el cole de vuelta a casa, y contarle todo a mamá con entusiasmo. Me conecté y busqué lo que me había mandado Mariano. Había dos mails.

Uno tenía el mismo tono que el mío, jocoso, agradable. El otro decía “¿Me dijiste que te gustaban los poemas? Acá tenés uno de mi creación”. Era un poema romántico triste, cargado de amargura. No coincidía con el tono desenfadado del otro mail, o del encabezamiento. Aunque todo parecía estar bien, no estaba bien.

Me quedé conectada y, hacia media tarde, se conectó Dami. Estaba como no disponible, así que yo no iba a hablarle, pero a los diez minutos me llegó una cadena, emisor, él.

Era una de esas cadenas cursilonas, moralizantes. Ejemplificaba cómo muchas veces olvidamos decirle lo que sentimos a las personas que queremos, lo dejamos para mañana, la puta madre eso está mal, la puta madre te quiero mucho. Repetía mucho “la puta madre” la cadena che, no es culpa mía. Espero que no me censuren el blog, ¿se puede censurar por eso? La última persona que yo veía reenviando esa cadena -más allá de las puteadas- era Damián Fausto.

Así que le hablé. No voy a escribir la conversación porque, si hay alguien leyendo, no quiero que se pegue un tiro. Prometo que este posteo se va a terminar algún día. Pero, en resumen, hablamos de la bronca que tiene él, contra el mundo y contra sí mismo. Y, a pesar de que me quiere -me lo dijo- no quiere mi “ayuda” para ocuparse de eso. Con esa conversación, entendí que hay una parte de él a la que nunca voy a acceder, a la que nunca me va a permitir acceder. Y esa idea me hizo mal, mal en serio. Porque entendí, entendí con una seguridad absoluta, que Damián no se va a enamorar, ni de mí, ni de nadie.

Y me largué a llorar desastrosamente, aunque me había prometido no llorar nunca más así por Dami, no derramar más lágrimas por él.

A los cuarenta minutos, se conectó Mariano.

Y yo entendí el poema, como por arte de magia, solita. “¿Extrañás a Fran?” le pregunté. Y me contestó que sí. Que la extrañaba mucho. Y que ella le había pedido disculpas, ella quería que volvieran. Y lo más probable era eso, que él la perdonara y volvieran. Entonces me pidió perdón, dijo que no había sido justo conmigo.

Después de lo de Dami, yo me sentía como si me hubieran cagado a palos, tanto física como emocionalmente, así que cuando Mariano me dijo eso, ya no sentí nada. Le contesté que no tenía que pedirme perdón. Y como necesitaba hablar de lo que había pasado -y Mariano me entiende, de una manera curiosa en la que nadie más me entiende, por extraño que parezca- le mandé la conversación. Y él me dejó descargarme y cuando terminé me dijo que Dami no era bueno para mí, que ni siquiera debía imaginarse todo lo que yo siento por él porque eso no le entra en la cabeza, que es inexpresivo y todas esas cosas que escuché tantas veces. Y yo le contesté eso, que ya me habían dicho que siguiera con mi vida, que estuviera con otro flaco, pero… Y ahí, Mariano dijo que no, que no tenía que intentar olvidarme de Damián estando con otro, que eso era peor.

“No estaba tratando de hacer eso con vos” le respondí entonces “Me pasa algo con vos y me dio la impresión de que no me pasaba a mí sola”. Y él se defendió y dijo que no había insinuado eso. “Mariano” escribí “¿Me pasaba a mí sola?”. Y él contestó que no.

Pero está enamorado de Francisca, la ama. Y si hubiese pasado algo entre nosotros, me dijo, me hubiera traicionado a mí, la hubiera traicionado a ella, y se hubiera traicionado a sí mismo. Porque no me ama, ¿entendés? La ama a ella. Y yo entiendo. No hay nadie en todo el mundo que pueda entenderlo mejor que yo.

Quedamos como amigos.

Y hablé con mis amigas, hablé con mi hermana, hablé mucho con mi mamá. Pero quiero hablar con él, quiero seguir hablando con él y que me abrace porque quiere abrazarme.

El jueves -este jueves- pasé por el pasillo con Yamila por al lado de los dos, él y ella. No paré a saludar, pero sentí su mirada cuando pasé de largo.

Y más tarde, al mediodía, lo vi bajando de su salón y él también me vio, porque me mandó un mensaje.

“Te iba a saludar y desapareciste”. “No te vi” respondí. “¿Cómo estás? ¿Cómo te sentís?”. Y no le contesté. No quería decirle que ya no estaba tan triste porque Dami no me deja conocerlo, como porque él me quiere como amiga.

Y no lo encuentro conectado. O tal vez se conecta, como siempre, como no conectado, y no me habla. Pero él no haría eso, dice Jazmín.

Viernes feriado. Empiezo particular de Matemática. Comienza el invierno y todo es frío y deprimente y gris.

Y yo simplemente pensé que iba a disponer de más tiempo con Mariano. Pensé que, si alguien podía limpiar a Damián de mí, tenía que ser él. Y quisiera haber tenido una oportunidad, nada más.

Porque estas dos semanas, exactamente dos semanas, fueron de lo más lindo, de lo más sencillamente feliz, que tuve en años.

 

Dos semanas (Desireé) Junio 22, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 7:11 pm

La noche del Alto, Mariano me mandó un mensaje. Uno normal, nada del otro mundo, simpático. Pero me entusiasmé. Estaba contenta.

Al día siguiente fue la despedida de una chica alemana de intercambio que va al Ciencias Naturales, compañera mía de Inglés. Para nuestra Miss, cualquier excusa es buena para “celebrar”. Me acuerdo de Damián acercándose para sentarse con Yamila y conmigo, y de la agasajada en cuestión agarrando precisamente ése banco y listo, Dami en la otra punta. Si hay un Dios, me odia. Si la vida puede sonreír, a mí se me caga de risa. Y la prueba de esto se hace mucho más evidente en las siguientes líneas.

El lunes fue 9. Al día siguiente, de nuevo en Inglés, Dami pudo sentarse finalmente cerca nuestro. Aproveché para recordarle el pequeño episodio del domingo, eso de colgarnos por el partido, y le dije que me hubiera gustado que como mínimo avisara. Él dijo que tenía razón. Pidió disculpas. A veces Dami entiende lo que se espera de él, y lo cumple, pero casi nunca significa nada muy trascendental.

Tanto el martes como el miércoles, a Mariano simplemente lo saludé, y si hablamos de algo fue muy al pasar en el pasillo.

El jueves, aprovechando que al día siguiente no había clases, me conecté después de las 10, a la hora en que se conecta él.

Y hablamos.

Si les mostrara esa conversación, jamás creerían que nos acábabamos de “conocer”. Nunca había hablado con nadie de esa manera, nadie me había agarrado nunca la vuelta tan rápido. Hablamos de ideales, de posturas, del mundo, de la escuela, de nuestros amigos, de estupideces, de él, de mí, de nosotros. Así hasta las 3 de la mañana. Fue rarísimo. Sé que es difícil imaginar una conversación de MSN como algo rarísimo, pero con él era como que yo sabía que estaba en su casa pegado al monitor, con la cabeza en eso, tan enganchando como yo.

Tal vez por eso, y por todas las pequeñas cositas de estos días, y por cómo asumimos al toque que nos pasaba algo con el otro (pero necesito tiempo, aclararía él), pensé que las cosas iban a ser muy distintas.

El viernes me quedé en casa pero, como ya contó Mandy, el sábado habíamos quedado con las chicas de juntarnos en lo de Karina. Mientras esperaba en una solitaria parada céntrica mi segundo cole, que me deja a una cuadra de lo de mi amiga, me sobresaltó el “ti-TI” de mi celular. Mensaje de Lucas, preguntándome cómo andaba y qué hacía. Respuestas rutinarias. Después de un par de mensajes más, aproveché para arreglar algo para el lunes, feriado o algo así. No me jodan con que cero info acerca de qué día es un feriado y qué día hay paro. Si me dicen “te podés quedar en la cama durmiendo”, no voy a pedir más explicaciones.

No voy a contarles sobre la peli, porque de eso ya se ocupó mi querida amiga. Me quedé a dormir en su casa, efectivamente, y al día siguiente volví a la mía. Le di bola a mi papá, claro, porque era su Día, y a la tarde me conecté y me “encontré” con Mariano nuevamente. Lo invité a la salida con los chicos al día siguiente, y jugamos al ajedrez en línea. Yo llevaba siglos sin jugar, pero aunque cometí errores boludos, le gané la primera partida. Él ganó la segunda, y después se tuvo que ir así que no llegamos a desempatar. No quiero sonar cursi, no quiero sonar estúpida, pero cada día me gustaba, cada día me gusta más. Y ahora ya fue.

Al día siguiente, después de otra breve sesión de MSN, me tomé al cole a la plaza de la escuela, el punto de encuentro, y llegué temprano. La salida “convocaba” a Yamila, Lucas, Ale, Mariano y a mí, claro, Dami no podía. Creo que estaba enfermo. Simplemente, no estaba ahí.

Me senté en un banco de plaza (y puede que fuera el mismo, exactamente el mismo, donde me senté el año pasado el Día de la Raza, a conversar con Damián después de escaparnos del acto) y al toque llegó Mariano.

Esperando a los demás, que naturalmente llegaron tarde, pasamos un buen rato distendidos, charlando. Finalmente cayó Lucas, seguido por Alejandro, última Yamila.

Fuimos a los dos Addison pero abrían más tarde, ojeamos la cartelera del cine de la Peatonal pero no había nada, así que encaramos para Royal para comer algo.

Nos quedamos ahí una media hora; en un momento Lucas hizo un comentario boludo, por joder, acerca de mi fotolog y me enojé, y cuando nos levantábamos para irnos, Mariano se acercó y me dijo en voz baja “no te enojes”, y ya por ahí tenía ganas de quedarme sola con él, pero todavía faltaba bastante para eso.

Para entonces Addison ya había abierto, y Mariano estaba determinado a enseñarme a jugar al pool. Se las arregló para dejarme unos cuantos tiros, volverme loca con instrucciones (“¡al centro, Di, pegale al centro de la blanca!”) y ganarle a Yamila, aún a pesar de mi invalorable ayuda. No soy tan asco como cabría suponer, a todo esto. Metí unas cuantas. Según Mariano, tengo talento natural, pero él no es muy objetivo que digamos. Jugábamos las lisas y en un tiro largo metí accidentalmente una rayada. Mi cara debió ser una patética mezcla de horror y vergüenza, pero él me dijo que no fuera boluda, me rodeó con el brazo y me aproximó hacia él, me susurró tonterías suaves e ininteligibles.

Después Yami tuvo que irse, la acompañamos hasta el cyber donde se reune con sus amigos y novio viciaditos a jugar World of Warcraft.

Los cuatro restantes volvimos a la plaza. Supuestamente acompañábamos a Lucas a tomar el cole, pero en honor a la verdad, nos quedamos al pedo en uno de los bancos largos de granito, boludeando con una hoja de revista que encontramos tirada. De un lado había una gran ilustración dominada por un caballito de mar, un juego para niños peques. Del otro, un crucigrama.

Alternativamente me recosté en la espalda de Ale y en la de Mariano (la puta madre estoy quedando como una trola xD) y nos reímos tratando de resolver los juegos (comentario de Ale: “¡Mirá! Mi nombre y apellido entran en esta definición!”. Carcajada general), nos divertimos. Al final me incorporé y agarré la hoja y mientras Lucas oteaba con un toque más de decisión la llegada de su cole, me acerqué más a Mariano y buscamos caracoles en el juego del caballito de mar. Cuando Lucas se fue, Mariano me pidió que guardara la hoja.

-De recuerdo.

-¿De qué?

-De recuerdo… de los caracoles.

Me pareció una frase tan linda que al día siguiente me inspiré (?) y escribí un cuento titulado así. Pero bue, qué al pedo que estoy hablando; total es mi blog y de todas maneras, no creo que nadie lea tanto.

En fin. And then there were three. Le ofrecimos a Ale acompañarlo a su casa, él dijo que no hacía falta que volviera ya-ya; insistimos. Creo que yo tenía tantas ganas de quedarme sola con Mariano como él de quedarse conmigo. En ese momento no pensaba en Dami. De hecho habíamos hablado un poco de él al principio, esa media horita en la plaza. Le conté lo del Día del Amigo del año pasado, de cómo Dami iba a ir pero no fue, y Mariano me dijo que a ellos (a los Ciencias Naturales) también les había dicho que iba a ir y no había ido, y ni siquiera me sorprendió, ni siquiera nada.

Llegamos a la casa de Alejandro y entramos porque necesitábamos usar el baño, y la madre de mi querido gil -bastante densa, por cierto- nos persuadió de quedarnos un rato, a tomar Magna y comer torta. El tema de conversación fue Bariloche. Ya estoy hinchada las bolas de hablar de Bariloche.

Al rato nos excusamos, yo dije que ya era tarde y que mi vieja se pone psicótica, y ninguno de esos dos factores estaba tan alejado de la realidad.

Y ahí estábamos de nuevo, Mariano y yo, recorriendo las calles frías una noche a finales de otoño.

Cronometramos la cantidad de tiempo que lleva hacer una cuadra -un minuto, 28 segundos, a quien interese- hablamos boludeces y nos reímos, y él me preguntaba cada dos por tres si tenía frío y yo que no que no, y una vuelta dice: “A ver…” y me toma la mano entre las suyas, y seguimos caminando así el resto de la cuadra, del minuto y los 28 segundos. Cualquiera que nos haya visto hubiera asegurado que estábamos juntos.

Y llegamos a la parada de mi cole.

-Esta es la parada a la que te acompañamos en el cumple de Damián- dijo-. Cuando te conocí.

Y me sorprendí porque no pensé que él recordara mucho de ese día, tan lejano ahora.

Ya no hablábamos tanto. Yo tenía una expectativa rara, casi plausible.

-Cuando ya no estés en una situación complicada, con respecto a Francisca- así la había definido él en el MSN, “situación complicada”-. ¿Me vas a tener en cuenta?

Mariano me miró y luego apartó la mirada. Se había quedado serio.

-Sí… sí- su voz sonó apagada-. Pero estos días… No te hagas ilusiones.

-No me hago ilusiones.

Entonces me miró de nuevo, y me abrazó.

-Estoy bien- dije, desde mi posición cercana a su hombro.

Nos separamos.

-Ya sé que estás bien- replicó-. Pero yo quería abrazarte.

Eso último lo revolví en mi cabeza, lo repetí tal cual al contárselo a las chicas, lo pensé y lo repensé tanto que ya ni sé si él lo dijo o yo lo imaginé, si no fue todo una mentira que me conté a mí misma.

Después hablamos pavadas, para aligerar la tensión.

Y ahora viene la parte fea, lo que no quiero escribir. Pero bueno. Así es la vida de mierda, diría Damián.

Y mejor se los dejo para mañana. Por el bien de sus ojitos, y de mis manitos, y de mi pobre pobre corazón (?)

 

Resumiendo (Mandy) Junio 16, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 11:04 pm

Buenas noches queridos lectores!

Tuvimos cuatro días sin clases, ideales para relajarse un poco (como si durante la semana no lo hiciéramos) y principalmente: dormir como una morsa.

Las mini vacaciones comenzaron obviamente el jueves a la tarde, pero pude probar algo de ellas durante la mañana. Mi documento estaba listo, y tenía que ir a buscarlo, por lo que falté a la escuela y sólo regresé durante el contraturno para la prueba de Francés. Cuando uno comienza este trámite te piden dos o tres fotos carnet, y para ese entonces, me había tomado el trabajo de que mi pelo luciera decentemente bien suelto y fui a la casa de fotografías y todo finalizó. Yo, contenta. Cuando el jueves fui a buscar el DNI, me dijeron que para retirarlo debía presentar una foto carnet. Dije “ya fue, voy a la casa de fotos de acá al lado y me saco una foto, total es para el papeleo…” ¿Pero qué hizo el señor? PEGO ESA FOTO EN MI DNI. Es decir, por si no entendieron la gravedad del asunto, que eran las 8 de la mañana, yo con tremendas ojeras, y el señor simplemente decide pegar la foto en el DNI que voy a tener que mostrar por el resto de mi vida ¬¬ alto escracho. Pero bueno jaja, no hay problema. Supongo que puedo lidiar con eso de alguna forma.

Esa tarde tuve un desfile. No, no: no es que yo desfilara. Eso sería muy raro a decir verdad XD. El curso de una amiga lo armaba para juntar plata para su viaje de egresados. Fui con Guillermina y ni bien llegamos, localizamos el escenario al cual le habían añadido una prolongación a modo de pasarela. Pero – ¡oh detalle! – todo esto estaba armado en el patio de comidas. DANGER. Guille y yo miramos la pasarela y giramos la cabeza 90º hacia la derecha y vimos a Mc.Donald’s. Pasarela. Mc.Donald’s. Pasarela. Mc.Donald’s.

Conseguimos asientos en la última fila porque efectivamente decidimos cenar a las siete de la tarde, a lo yanqui en el Emporio de la Hamburguesa, mientras a no más de cinco metros todos se acomodaban en sus lugares. Pero bueno. El desfile estuvo bastante bueno. Desfilaban chicas y chicos del curso de mi amiga; todos obviamente vestidos a la re-moda según las ideas de un asesor de imagen súper conocido (?) Salimos del shopping una vez terminado el show y fuimos en busca de un taxi. Un auto deportivo rojo lleno de chicos estaba estacionado en frente, como esperando levantar algunas chicas, pero dudo que lo hicieran porque la radio – a todo volumen – sonaba con el ex-hit de los ‘90 “Están lloviendo estrellas” de Cristian Castro. ¿Qué más decir? Luego el taxista parecía el del juego ese (Taxi Driver?) en el que cuanto más rápido vas, más puntos ganás. El velocímetro marcaba… ¡¡¡90 km/h!!! Estaba loco loco ¬¬

El viernes no tuvimos clases por un paro de docentes o una cosa así; no se muy bien. Dormí terriblemente hasta la siesta, que tuve que levantarme para ir a gimnasia nuevamente con Guille. Esa profesora nos mata mal. Sentís que no das más mientras hacés los ejercicios, pero por alguna extraña razón, siempre llegás viva al final de la clase.

El sábado no fue un día muy diferente. Vino mi prima a la tarde con facturas y pasamos así el rato: comiendo. Jaja. Después nos conectamos y ella se marchó. Me quedé un rato más online modificando fotos con un programa que encontré en el cual podés escribir las fotos, enmarcarlas y demás. Me cambié, vino Juli y fuimos a lo de Kari, que nos había invitado a cenar pizzas caseras (¡esas son amigas! jaja). Al rato llegaron Clara y Di. Vimos Made hasta que la comida estuvo rica y luego nos sentamos a ver una peli mientras comíamos pochoclo/pororó (como lo llamen uds.). La pelicula: “El grito”. Malísima. Pero que nos asustamos, nos asustamos. Encima durante la primera mitad no escuchábamos más que los sonidos de fondo, como el tráfico o los pajaritos cantando en el patio de la casa japonesa. La peli estaba subtitulada, y Clara se tomó el trabajo de leerlos traducidos al inglés. Cuando no había diálogo, hacía el soundtrack de la peli. Música de la Pantera Rosa XD Encima tocaron la puerta a eso de las doce y media de la noche en la puerta de entrada. Era el papá de Juli, por suerte, y no un asesino serial. Es como que te llamen por teléfono después de haber visto “La llamada” ¬¬ Volvimos en remise, y Di se quedó a dormir en casa. Recién a las 2:30AM dormimos, luego de una larga charla en la cocina.

El domingo Di se fue, y más tarde vino mi prima a comer. Después la ayudé a estudiar Psicología (ella está en la facu) haciéndole preguntas, y mientras leyendo yo. Cuando era chica quería ser psicóloga infantil, pero mi prima decía que mejor no siguiera eso. Ahora se invirtieron los roles, ¿no es loco? De todos modos, me encanta esa rama. Pero hoy por hoy no la seguiría. Finalmente nos conectamos y decidimos mirar videos en YouTube, y como quien no quiere la cosa, llegamos a un video de fantasmas, en donde supuestamente aparecía algo en un video de seguridad. Pero no, aparecía un tipo gritando, probablemente el dueño de la cuenta, y mi prima y yo casi ns morimos de un infarto. Encima estabamos compartiendo los auriculares, por lo que estabamos cerca, y cuando vimos la cara, me arañó el cuello ¬¬ jaja. Tengo la marca todavía.

Hoy dormí hasta el mediodía también. A la siesta fui con mi mami a ver Sex and the city: the movie. Estuvo muy buena =D Se las recomiendo. Se van a emocionar.. bueno, capaz jeje.

Tengo que irme.

Saludos.

Atte.

Mandy.

 

Un enorme signo de interrogación (Desireé) Junio 11, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 12:03 am

El domingo fue un día rarísimo. Todavía lo estoy repasando en mi cabeza, creo, a cada instante, todo el tiempo. Hace dos noches que tardo unas dos horas en dormirme de tantas cosas que tengo en la cabeza, pero a la mañana, en lugar de tener sueño, estoy completamente despabilada, re up.

Este blog del orto nos postea las cosas un día después: mi posteo anterior correspondía al viernes, y el de Mandy al sábado, ¿se entiende? El de hoy corresponde al martes, aclaro por las dudas.

Así que bue: aunque sea martes, voy a hablar del domingo.

Me levanté bastante temprano, y llamé a Mandy. Quería saber si ella todavía tenía ganas de ir al cine, como tan espontáneamente habíamos propuesto al día anterior. Ella estaba suuuper convencida. Así que corté el teléfono e inmediatamente entré a marcar otros números compulsivamente: Yamila primero (aceptó alegremente), Dami después (arrastraba un toque las palabras pero, al menos por una vez, reconoció mi voz y dijo que “bueno”), Lucas (“no tengo ganas, Didi. Y a las cinco entro a laburar”) y por último Ale (nadie atendió en el celu. Nadie atendió el fijo). Mandy se ocupó de llamar a Mariano, a Julieta y a Karina. Los dos primeros se prendieron, como ya suponíamos. Kari no, como también suponíamos, porque los domingos suele ir a la casa de su abuela.

En fin. Me bañé, me puse base (mi base común y silvestre de siempre, no la espectacular que había usado el día anterior… y que creo que nunca más tendré el placer de ver en mi cara) y un toque de rubor, e hice todo lo posible para que mi pelo enrulado y voluminoso se viera medianamente bien. Encontré mi polera morada en el fondo del cajón, una cortita y original, y me la puse. Y aunque todo esto no se acercaba ni en lo más mínimo al grado de producción alcanzado el día anterior, me pareció que el resultado era bastante positivo.

Llegué al Alto temprano. Y esperé a los demás unos veinte minutos. Al final, llegaron juntos Julieta y Mariano, que habían estado esperando en una de las otras entradas. Sí, ya sé, somos unos nabos. Y tenemos que trabajar en la parte organizativa. Poco después cayó Yamila, con cara de dormida, pero sonriente. Pisándole los talones, finalement, mi querida compañera de aventuras (?), Miss Puntualidad, Amandita.

Sólo faltaba Dami.

Tecleé un mensaje de texto. “¿Dónde estás?”. Respuesta relativamente rápida: “No voy a poder ir. Tengo que ir al partido”. (Creo que todos los domingos se reunen los viciaditos a jugar… y este no fue la excepción). Respuesta también rápida, tecleada mientras lo puteaba en voz alta: “Vale avisar”.

Pero yo estaba de buen humor. Y no tenía ganas de que nada nada, ni siquiera Damián Fausto, me lo arruinara.

Sacamos las entradas para la peli, “Crímenes de Oxford” (veanla que está buena. Es sobre filosofía de la matemática, pero aplicada al género policial. Onda “Numbers”. Ubican Numbers?), y salimos al patio del Alto porque faltaban unos cuarenta y cinco minutos para que empezara.

Y bue… una vez más terminé sentada al lado de Mariano, rodeada por las chicas, pero como si en el fondo sólo estuviéramos él y yo. Es impresionante lo parecidos y compatibles que somos, no sólo en carácter y en el tema de lo que nos causa gracia, sino también en opiniones, en puntos de vista… No sé. Cuando hablo con Dami, estoy pendiente de cada una de sus palabras, disfrutando de cada uno de sus gestos, y al final, no tengo nada interesante para decir. Una tarada babosa, no hace falta que lo digan. Con Mariano es como si cada conversación me acercara un poquito más a sentir que lo conozco de toda la vida.

Finalmente entramos a ver la peli, rellenamos nuestros pequeños cuerpecitos en edad de crecimiento de pororó, chocolate, caramelos y gaseosas, y una hora y media después, estábamos de vuelta en el hall del cine. Dimos vueltas un rato más, pero el cielo ya estaba oscuro, y Yami y Mandy anunciaron que tenían que irse a tomar el cole. Todos juntos salimos al estacionamiento del Alto, afuera, pero no podíamos acompañarlas porque a Julieta y a mí nos venían a buscar directamente ahí. Y Mariano quiso quedarse con nosotras.

De todas maneras, nos quedamos unos instantes afuera, mientras nos despedíamos de las chicas, y yo tomé conciencia de que estaba muerta de frío con mi polerita cortita y original. Mariano me miró, y se sacó la campera automáticamente, ignoró mis protestas y mis “no hace falta” y me cubrió los hombros con la misma. Era al menos unos tres talles más del mío, aunque él sólo me saca unos diez centímetros y es muy flaco. Mi apariencia con la súper campera era bastante graciosa.

Cuando las chicas se fueron, los tres que quedamos volvimos adentro del Alto, pero ni siquiera entonces me dejó devolverme el abrigo. Cada vez que lo intentaba, me contestaba con una broma o una sonrisa. Así que dejé de insistir.

Julieta se fue al poco rato, y al final sólo quedamos él y yo, sentados en un banco largo cerca de la entrada principal del shopping. Mariano se quedó serio de repente, y comentó que la había pasado bien, que eso era bueno porque estaba un tantito enojado con la vida esa semana.

-¿Tiene que ver con lo que pasó ayer?- pregunté yo. Me refería a lo del llamado en Subway, y ambos lo sabíamos.

-Sí… Mucho que ver.

-¿Qué… qué pasó?

Y aunque al principio parecía un poco reticente, al final empezó a hablar, sincero, descargándose. Me contó que él y Francisca habían terminado el lunes pasado. Listo. Ya no había vuelta atrás. Ella lo había llamado el día anterior simplemente para que tuvieran una charla “de cierre”, para aclarar las cosas. Habían hablado toda la noche, y concluido que lo mejor para los dos era separarse. Definitivamente. Y ser amigos.

-¿La querés?- pregunté impulsivamente.

-La quiero- Mariano asintió suave con la cabeza, y me acordé de Mandy haciéndome reír refiriéndose a él como “Latin Lover”. Y pensé qué tontas, qué equivocadas que estábamos-. Y sé que ella me quiere. Pero ya está.

-¿Y Valeria?- pregunté aún más impulsivamente. Valeria es la otra chica, la mejor amiga de Francisca. La primera. Después, las dos a la vez, como ya les he contado. La historia que le dio la fama de Latin Lover, por así decirlo.

Mariano me miró a los ojos y me di cuenta de que iba a contarme todo lo que yo quisiera saber, aún a pesar de lo extraña que era la situación, para ambos.

-Valeria fue mi primera novia. Mi primera relación. Y… yo no estaba enamorado de ella. Me enamoré de Fran. Y… hice algo de lo que no estoy orgulloso. Y de lo que me arrepentí mucho. Y Valeria y yo terminamos mal, pero lo de Fran fue bueno. Aprendí mucho. Crecí. Y creo que ya no voy a cometer los mismos errores.

Qué tontas. Qué equivocadas que estábamos.

Seguimos hablando de cosas que nos habían pasado, de errores y aprendizajes, y de rumores y boludeces, y de la vida, en definitiva. Al final pasamos al tema de mis materias previas, algo que me resulta bastante incómodo, algo de lo que yo tampoco estoy muy orgullosa que digamos.

-Me llevé cuatro- expliqué-. Economía, Francés, Matemática y Tecnología. Las dos primeras, de vaga. Las otras dos, realmente me cuestan.

Y él escuchándome, atento.

-No me bancaba a la profe de Economía. Cuando estudié en Diciembre, descubrí que los temas me encantaban. Y con Francés… bue, también me gusta Francés, la verdad. Pero el año pasado estuve un poco… distraída.

-¿Distraída?

Y pensé ¿Por qué no? Si él me había contado todo lo que había contado, si él había confiado en mí, ¿por qué no iba a hacer lo mismo yo?

-Damián- dije, y evité su mirada-. Lo tenía sentado al lado y…

-Ya me parecía- replicó él.

Y ahí lo miré.

-¿En serio? ¿Cómo…? Sé que soy un poco obvia, pero ¿por qué…?

-El mensaje- aclaró-. La forma en la que reaccionaste cuando supiste que él no venía. Me doy cuenta de ese tipo de cosas, no sé porqué.

-Ah… Estoy… Estuve… No sé. Muy enganchada. Pero creo que eso también ya está, ya no da para más.

-¿Él…?

-No. No sabe. Por favor no digas nada. No se da cuenta. Ni siquiera…

“Ni siquiera me ve” quería decir, pero no lo dije. En todo caso, no hacía falta. Era evidente que Mariano entendía.

-Qué pelotudo- dijo, de una.

Nos reímos.

-Dami no se va a enamorar.

-No, no creo- corroboró él, y se rió un poco más-. No al menos hasta dentro de unos diez años. Ahora está en otra.

-Sep. Su único amor es la guitarra.

Y por loco que parezca, me sentí muy, pero muy bien después de habérselo dicho, después de haber escuchado lo que él tenía para decir.

Estoy llena de dudas, pienso en Dami, pienso en Mariano, y todavía no termino de entender cómo pudo pasar todo esto en tan poco tiempo. Mandy y yo bromeamos, decimos que voy a terminar con cara de signo de interrogación.

Estoy segura de algo. Además de todo lo otro, supongo que Mariano y yo tenemos algo más en común. Los dos estamos un toque bastante lastimados. Pero algo me dice que tenemos arreglo.