una de dos

un mismo año… contado de a dos

Valeria (Desireé) Junio 30, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 10:34 pm

(último posteo en wordpress. ahora, a pesar de mis quejas =P nos pasamos a http://unade2s.blogspot.com, alright? pasen el link pa’ allá. igual no cerramos éste porque tiene mucho valor sentimental (?) y están sus comments. ahora sí, leaaan el post)

La nuestra es como cualquier escuela secundaria grande: hay mucha gente que se conoce entre sí, muchas parejitas, muchos grupos de amigos, muchos chismes, mucho puterío. Imagínense a cientos y cientos de adolescentes encerrados durante horas en un edificio enorme y antiguo, prácticamente librados a su estado de naturaleza. Es natural que pasen cosas.

En Ciencias Naturales sólo hay seis varones, ¿pueden creerlo? Y unas veinticinco chicas. Para colmo, los varones –con la posible excepción de Fabián– son muy lindos, muy inteligentes, y muy muy distintos entre sí. Está el rugbier ingenuo y simpático, el langa que salió con todas las flequilludas habidas y por haber, el careta sociable, y mis dos problemitas andantes, Damián y Mariano.

Entre las chicas también hay muchísima variedad. Hay algunas que son preciosas y muuuy rápidas, otras que son un esperpento mal y muuuy estudiositas, y otras (las flequilludas) que viven a través de sus flogs, debatiendo con cuál de sus múltiples pretendientes quedarse, saliendo a bailar. Y después están las otras, unas poquitas, como Francisca o Valeria. Que son… distintas.

Supongamos que, en referencia al tema estético, Francisca y yo vamos bastante parejas. Ambas reunimos básicamente los mismos caracteres distintivos: piel clara, pelo ondulado y llamativo, ojos castaños brillantes. Valeria es ampliamente más linda que las dos pero menos… dulce, menos femenina. Eso. Es alegre, segura, tremendamente inteligente, no sé si primera o segunda escolta. Cuando Mariano la dejó por Francisca –una de las cosas del año pasado, lo que les decía– nadie entendía nada. No se deja a la chica linda e interesante por su mejor amiga, que suele ser calificada como “simpática”. El camino inverso es incluso socialmente aceptado, pero ése no.

Ahora bien, ustedes querrán saber adónde pretendo llegar con todo esto… Bueno, sabemos que Mariano nunca estuvo enamorado de Valeria, aunque saliera con ella. Pero, ¿y si había alguien más que sí estaba enamorado de ella? ¿Y si ese alguien me incumbiese especialmente?

El año pasado, una noche de mediados de otoño, mis tres chicos me acompañaron a la parada de cole, después de una salida con un grupo grande. Dami y yo caminábamos un poco rezagados. Yo quería que él me contara sobre una chica de noveno, que a él “le llamaba la atención”. Él argumentaba que no le gustaba hablar sobre esas cosas, porque, si salían mal, era muy probable que lo jodieran y/o cargaran (en este punto, le echó una breve mirada “¬¬” a sus dos amigos, que no se dieron por enterados).

-No seas boludo- dije yo-. Tus amigos no se burlarían de vos.

-No necesariamente- replicó él-. Pero no es lo único que puede pasar. Otra cosa es que a un amigo y a vos les guste la misma piba. Cuando pasa eso, se arma una especie de competencia y el primero que se la come, por una cuestión de principios, se la queda.

Nunca me voy a olvidar de eso de la “cuestión de principios”.

-Sos un animal- puntualicé quedamente.

Y como no podía enojarme con él seriamente, aún con sus barbaridades machistas, nos reímos como los giles que somos.

Varios meses después, él y yo nos escapamos del acto del Día de la Raza y nos quedamos poco más de una hora conversando en un banco de la plaza. Creo que es el mejor recuerdo que tengo con él. Hablamos muchísimo.

Vagamente, tocamos el tema de las relaciones, de las atracciones, y demás “delicadeses”.

-Cuando me gusta alguien en serio- ensayé yo-… me doy cuenta porque, aunque lo quiero, al mismo tiempo también lo odio un poco. Me da bronca.

Y él se quedó mirándome.

-Guau. Me aclaraste la cabeza.

Pero se negó en redondo a decirme porqué, a especificar. Y como yo tenía dieciséis años y tan anormal no soy, cada negativa, cada silencio y omisión, me puso más atenta, más interesada.

Llegamos a este año.

Como ya les he mencionado, Dami, Mariano y un amigo más tenían un blog. Ahora está cerrado, pero, como sabrán ustedes, es posible encontrar las entradas con un poquito de paciencia y ayuda de mi adorado Señor Google. Mi papá llama a la información eliminada que sigue dando vueltas por la red “residual”. Dice que no se termina de borrar del todo, porque los servidores base están en Estados Unidos. Básicamente, es más fácil dejar eso dando vueltas y poner un cartelito que dice “el blog ha sido cerrado” que realmente suprimirlo.

Todo esto para decir que me leí de cabo a rabo el blog cerrado de Damián. Estaba bueno. Sus entradas no estaban firmadas, pero las reconocí al toque. En general, destilaban bronca, frustración, energía; lo mismo que un ratito de conversar con él cuando está enojado. Los escritos de Mariano, muy al contrario, eran estructurados, centrados, lógicos, cargaditos de moral y conciencia social. Como una charla o una enriquecedora discusión con él. Y los del tercer amigo, bueno, eran las entradas descolgadas que no podían clasificarse ni en la onda Dami ni en la onda Mariano.

Uno de los posteos, concretamente, era un fragmento textual del libro de Psicología de los chicos.

Acá ta:

(..)conforme al testimonio del psicoanalisis, casi todas las relaciones afectiva intimas, de alguna duracion, entre dos personas dejan un deposito de sentimientos hostiles que necesita para desaparecer del proceso de represion. Cuando la hostilidad se dirige contra las personas amadas, decimos q se trata de una ambivalencia afectiva y nos explicamos el caso, probablemnete de un modo demasiado racional, por los numerosos motivos para el nacimiento de conflicto de intereses(…)

Cuando lo leí el corazón me empezó a latir muy rápido. No supe porqué en ese momento, pero creo que fue entonces que todo comenzó a encajar. Y capaz lo supe siempre, ¿saben? Solamente que di vueltas y vueltas, y miré para otro lado, porque me gustaba que Damián fuera un misterio, él y su tristeza, y su bronca, y su forma tan rara de ver el mundo. Y ahora entiendo, y el misterio se terminó.

Fue en la conversación del miércoles, el miércoles del cierre de mis dos semanas con Mariano, esa conversación con Dami que me hizo llorar, cuando encontré la última pieza.

Mariano es mi amigo, y es un capo, pero sabe manipular, dijo él. No es así, dije yo. No es una buena persona, no del todo, dijo él. Estás equivocado, dije yo. No, boluda, ¿no viste lo que le hizo a esa piba?

A esa piba. A Valeria.

Mandy dice que no. Que no puede ser. Intenté hablar con el propio Damián, pero se mostró nervioso y evasivo. Al final, le conté sobre mi “teoría” a Mariano.

Y Mariano usó exactamente las mismas palabras que Dami aquella vez: “Me aclaraste la cabeza”.

Me explicó que siempre había tenido esa duda, que siempre se había preguntado si a su amigo no le pasaba algo con su ex novia. Que además, intuía que Dami le tenía bronca, a pesar de su amistad y del afecto mutuo, por algo que no podía establecer. Que todo todo todo cierra ahora.

Y quiere hablar con él.

Sé que se me va a armar un quilombo. Lo sé. Porque Damián va a saber que fui yo. Que yo le dije a Mariano. Pero yo no traicioné su confianza, porque él nunca me contó lo que sentía. Además, lo verdaderamente complicado acá, es que yo quiero que sepa que fui yo. Quiero que sepa que lo conozco, mucho más de lo que él cree.

Y aunque estoy nerviosa y un poco triste, también tengo una emoción rara, una sensación casi de triunfo. Como el final de una peli de suspenso, o una novela de mil páginas, algo en lo que te concentraste con tu mente y tu corazón, que te desesperabas por entender y por cerrar.

Yo amo a Damián, ¿saben? Lo amo. Y nunca me salió escribirlo, porque para mí no es algo fácil de verbalizar. Pero, así como sé que lo amo, ahora siento que puedo dejarlo ir. Me gustaría verlo asumir lo que siente por ella, algo que lo hace vulnerable y simple y humano. Me alegra que Dami pueda sentir algo así, aunque no sea por mí.

Por eso quiero ver mi teoría confirmada. Quiero que llegue el día de mañana, y saber si los dos chicos hablaron y qué se dijeron, y si finalmente encontré la pieza correcta para completar el rompecabezas.

 

Oops! Pochoclos y pochoclero (Mandy) Junio 29, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 4:52 pm

¿Vieron esas personas que te gustan pero no llegan a enamorarte o volverte loca? Simplemente las ves y sonreís sin pensarlo… es como un “amor ingenuo” o bueno, algo así jeje.

Fernando es de esas personas. Es apenas dos años más grande que yo, y lo conozco desde hace un par de añitos de unas de mis actividades extracurriculares, pero él ya no concurre más desde fines del año pasado y por lo tanto no lo veo desde entonces. Nunca me gustó-gustó, pero me agradaba bastante por su ironía y buen humor. No tenía problemas en hacer bromas en voz alta y mucho menos en hablar con sus compañeros de grupo sobre “lo mala onda de la profesora” o “la inutilidad de los ejercicios que debíamos hacer”.

Sólo tres personas supieron de lo que sentía respecto de esta personita: una fue Di, la otra Guille y la última, una amiga que jamás mencioné en el blog y no tiene sentido que lo haga ahora. No podía decir mucho porque sabía que no todos lo entenderían, y tampoco era cuestión de andar gritándolo a los cuatro vientos porque una de mis amigas lo conocía de toda la vida, era prácticamente su hermano, y no quería que supiera nada al respecto porque de todos modos no estaba enamorada ni a punto de ir a su casa a cantarle una serenata ni nada por el estilo.

 

Ayer Guille me dijo que podríamos almorzar luego de jazz, y sin dudarlo acepté. Sobretodo porque estaba la palabrita mágica “Mc.Donald’s” de por medio, ¿y cómo resistir semejante tentación? Paseamos bastante antes de llegar al dichoso lugar, y para variar, había una cola de 5km más o menos así que dijimos (bah, ella dijo): “Vamos a comer a otro lado”. Yo: ¬¬ ok. Terminamos comiendo sandwiches y hablando del año que viene, como de costumbre. Ella se había pedido un postre así que ya estaba lista para irse, pero yo no había comido nada dulce y decidí ir a comprar pochoclos. Ahí surgió el tema de Fernando. Supuestamente, toda su familia ha hecho pochoclos para vender a lo largo de la historia… y al parecer es un buen negocio o_0 Tenía una leve sospecha de todo esto, pero finalmente logré confirmarlo ayer, mientras volvíamos a mi casa comiendo pochoclos feliz e inocentemente.

- Era re lindo Fer… – Mandy suspira. Guille revolea los ojos.

 

Cuando llevé mi mano a la bolsita como por decimocuarta vez, veo que estaba escrita en mayúsculas el nombre de esos pochoclos. Era el apellido de Fernando.

 

- ¡Pará! – digo a Guille – ¿este no es el apellido de Fer?

- ¡Y si! ¿Por qué te pensás que empezamos a hablar de él?

- ¡Porque compré pochoclos! ¡No porque fueran SUS pochoclos!

 

Guille ríe y continuamos la charla. Llegando a la cuadra donde se encuentra mi escuela, nos detuvimos antes de cruzar por el semáforo en rojo. En la plaza, dos chicos juegan con sus perros. Los miro y me paralizo.

 

- Guille… ¿ese no es…?

- ??

- ¡Fernando!

- !!

- ¡Y yo comiendo sus pochoclos!

- ¡Cometelos!

- Noo… ¡¿dónde los meto?!

 

El amigo que estaba con Fer se dió vuelta. Era obvio que le había dicho algo porque ahora los dos nos miraban. ¿Cómo nos pudo reconocer de tan lejos? Miro hacia abajo. Claro: la bolsita de pochoclos tenía prácticamente todos los colores del arco iris. Como para no verla a 5 cuadras de distancia ¬¬

Pasamos al lado. “Hola” “Hola (Mandy sonríe estúpidamente” “Hola (Guille saluda con la mano infantilmente)”. Creyendo que todo había pasado, escucho al amigo que dice – en voz baja como para hacer un chiste a Fer, pero lo suficientemente fuerte como para yo haberlo escuchado -:

 

- Gracias a vos vive.

- Ja!

- ¿Sabe?

 

Y no escuché más. Supongo que habrá dicho que no, pensando que nadie sabe de su negocio familiar. No lo vi en meses, y JUSTO cuando compro en ese lugar que nunca compro los pochoclos, me vengo a cruzar con él ¬¬

Pero bueno. La parte positiva es que colaboré con su economía familiar XD ¡Y que lo vi! Tan lindo como siempre, sonriendo como nunca.

 

Atte.

Mandy

PD: Al estilo telefé… “Una nueva sorpresa… muy pronto… por Una de Dos ;)

 

Tarot (Desireé) Junio 28, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 12:27 am

Mariano y yo nos encontramos en el MSN hoy y jugamos al ajedrez nuevamente. Ganó la primera partida él. Me venía recuperando cómodamente en la segunda, pero terminó siendo tablas por una regla que había olvidado, “movimiento repetido tres veces”. Una gila soy. Muy gila.

Dijo que se distraía jugando al ajedrez conmigo. Y me encantó que lo dijera, pero le pedí que no hiciera eso, que en serio ya no. Está con ella con ella con ella. Y me da bronca.

Buscando opciones para Mandy, que quiere cortarse el pelo, encontré una de esas páginas femeninas, latinoamericanas, muy huequitas, muy imita-a-las-celebrities-y-sé-feliz.

Abajo de todo había una hilera de cartas bonitas, virtuales. Había qué pensar en lo qué querías saber, y después seleccionar tres.

Yo pensé: “¿La dejará? De acá a dos meses, supongamos, ¿la dejará?”

Las cartas fueron La Estrella, Los Enamorados y El Mundo.

“La iluminosidad está cerca, déjala llegar. Actúa de manera natural y con delicadeza para permitir que las cosas lleguen por sí solas. El éxito está cerca. Es momento de conquistar el corazón de las personas a tu alrededor y conseguir tus objetivos. Esta carta (La Estrella, la principal) es la de la esperanza y el influjo astral, así que si te sientes perdida, pide al Universo que te deje ver la estrella que te sirva de guía”.

-De golpe, estás muy creyente- dijo Amandita.

Y no pude menos que estar de acuerdo.

 

Floggers y un par de cosillas más (Mandy) Junio 26, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 11:13 pm

La primera vez que escuché de ellos fue hace un par de meses, cuando hubo una revuelta en el Abasto y luego todos los medios comenzaron a dar información sobre estos grupos de adolescentes, que se juntaban en ese shopping a tal hora y tal día, que tenían fotologs (obviamente), la clase de ropa que utilizaban y demás… Yo los había visto antes, seguramente, pero no sabía que se hacían llamar de este modo y mucho menos que todos los miércoles se reunía esa cantidad de gente impresionante a bailar electro y llamarse por el nombre de sus flogs (“Eh! Cómo estás? Vos sos nootetoconiconunpaaalo?”). Estos llamados “floggers” comenzaron a ocupar un lugar cada vez más y más importante en el espacio virtual y hasta algunos contactos de MSN míos – casi desconocidos – cambiaron su onda y pedían que firmaras sus fotologs.

El tipo de ropa que usaban (chupines fluorescentes.. porque ni siquiera colores relativamente normales, remeras con escote en V para los varones, y esas remeras y esos anteojos psicodélicos, junto con los cortes de pelo que en definitiva son los mismos para ambos sexos, sólo que las chicas tienen unas mechas más largas en la nuca) era difícil de encontrar acá en mi ciudad, por lo que ni se me hubiera ocurrido sospechar que podrían existir en Rosario, hasta que pasé caminando por una plaza y veo a dos floggers varones con remeras escote en V y un look que dificilmente podría clasificarse como NO-FLOGGER.

Después llegaron los videos de M1cest, donde había aún más datos, como que siempre utilizan el ARRE y la CARITA RUBORIZADA en las conversaciones de MSN. El autor del video mostraba una conversación con una flogger y parecía mentira que fuese real. Pero ayer tuve la mala suerte de chatear con uno:

 

FLOGGER: Hola

Mandy: Hola

FLOGGER: Che, te paso mi foto… decime si me das (carita ruborizada)

Mandy: o_0  si te doy??

 

Más allá de la sorpresa que me da la “huequedad” de estos chicos y chicas que postean esperando que les firmen vagamente “tas en ffs!” “bso gordi” “Te effeo por reverse” (esta particularmente suena terriblemente mal y me causa mucha gracia XD), no tengo nada en contra suyo. Es más, yo – Amanda Vinter – tengo un fotolog, pero obviamente no se asemeja a los de los floggers, y es más: hace bastante que está abandonado jeje. Contra los fotologs no es el tema XD. Respecto a ellos, tengo una teoría (dentro de tantas otras): “Siempre podés encontrar el fotolog de la persona que querés encontrar. Si no es así, es porque no tiene fotolog.” Una vez leí que estamos a cinco personas de distancia (no físicamente, obvio, sino por relaciones afectivas) de alguna persona famosa. Lo mismo ocurre en los flogs. Llegué a los de algunas estrellas “teens” de la tele del momento, y no: no eran las típicas págs. dedicadas a estos actores o las que se hacen pasar por ellos o_0 Te das cuenta la diferencia, con la clase de fotos y démás. ¡Hasta llegué al fotolog de Guido Süller! o_0 o_0 o_0 Y creo que había uno del Teto Medina, pero después de haber sufrido semejante trauma con el de la persona mencionada previamente XD, ni me animé a verlo.

Respecto a aquellos fans que hacen sus fotologs sobre sus actores o cantantes favoritos, todo bien, pero reconozcamos que ya resultan algo empalagosos y chupamedias – para no decir otra cosa – y que posteen un foto de sus ídolos TODOS LOS DÍAS… o_0 bueh! Dedicarle tanto tiempo de tu vida a alguien que nunca te va a dar bola… ejem… Pero a los que de verdad no me banco son aquellos que directamente se hacen pasar por esta gente famosa.. ¡¿QUÉ ONDA?! (Mandy se sacó) ¿No se dan cuenta que es TAAAAAAN trucho todo? Fotos sacadas de otros fotologs, firmas a los “flogs” de sus compañeros de trabajo de tele ¬¬ (ah, no tienen amigos en la vida real de otros lados acaso??? ¬¬ ¬¬),… Qué bronca!!

Pero para canalizar un poco esta bronca que fue creciendo a medida que el texto iba alargándose, les dejo esta lista, a modo de TOP*10 de los nombres de fotologs más estúpidos que leí. Espero que se rían tanto como yo:

 

Nº 10: reydelosdivinos

Nº 9: cambialaondaman

Nº 8: adictaalahre

Nº 7: asi_re_tapp

Nº 6: 0800lucho

Nº 5: sosuncachibachee

Nº 4: soiuncacawaate

Nº 3: efeeameesta

Nº 2: correteeeelflequi

Nº 1: moveteunponii

(WTF??!!)

 

Realmente… o_0

Se despide por hoy, su blogger ree taap!

Atte.

Mandy

 

Dos semanas II (Desireé) Junio 23, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 12:12 am

El martes, a todo esto, Dami faltó. Durante la clase de Inglés me mordí la lengua para no contarle todo a Mandy, porque Francisca estaba sentada cerca. En el recreo, finalmente pude contarles todo todito a ella y a las demás. Mierda. Todas las chicas en un radio de dos metros saben todo. Tengo la imposibilidad patólogica de callarme la boca.

A la salida me encontré con Yami y Mariano. Ella tenía que ir al instituto de Inglés, él tenía contraturno. Yo dije que no podía quedarme mucho porque a las dos de la tarde tenía que conectarme para hacer un trabajo en línea con Amanda y Julieta. Ellos se rieron y Mariano me repitió “Te creo” con ironía hasta que le aseguré que iba a mandarle el trabajo, para que viera. Y como Marisol me esperaba para tomarnos juntas el cole, boludeé con ellos sólo un ratín más y me fui.

Hice el trabajo con las chicas en línea, Mandy anunció que ella lo armaría y después me lo mandaría para que lo imprimiera, me fui al gimnasio, y al volver, le reenvié el trabajo a Mariano, que no estaba conectado, agregándole alguna broma boluda, y después lo imprimí.

Su respuesta, no la vi hasta el día siguiente.

El miércoles 18 (sí, miércoles tenía que ser) fue el día que movió todo. Otra vez. El día que completa las dos semanas que duró esto.

El primer recreo fue un montón de gente en el pasillo: Lucas, Alejandro, Yamila, Mariano, Damián y yo, todos dando vuelta por el mismo espacio cercano a mi salón, cruzándonos con gente de mi curso y de los de ellos, todo muy comunicativo. Yo hablaba un poco con ellos dos, “¿Qué me mandaste?” a Mariano, “¿Por qué faltaste ayer?” a Dami, y ninguno respondiéndome nada coherente. Cosas así. Raro.

El siguiente recreo lo pasé casi todo con Yamila, en el salón de Ale y Lucas. Cuando sonó el timbre, salimos las dos juntas y nos cruzamos nuevamente a Dami, a la altura de la escalera del entrepiso, la que lleva a su salón. Estaba de buen humor.

Dejó las manos con las palmas hacia arriba, Yami se las chocó, y después seguí yo. Coloqué mis manos sobre las suyas y en ese preciso instante me acordé de algo que me había contado Mariano, el tema de que Dami tenía blog, compartido con un amigo, y dije espontáneamente “¡Leí el blog!”, y todavía mis manos estaban sobre las suyas y él entrelazó sus dedos con los míos y nunca habíamos hecho eso antes, y parecía lo más natural del mundo mientras hablábamos del blog y por-qué-no-me-contaste-que-escribías.

¿Cómo podría culpar a Mariano por elegir lo que eligió? Yo le haría lo mismo a él. Yo lo lastimaría exactamente de la misma manera, si la posibilidad existiera.

¿O no?

Después el recreo terminó y volví a clase, y después la salida, el cole de vuelta a casa, y contarle todo a mamá con entusiasmo. Me conecté y busqué lo que me había mandado Mariano. Había dos mails.

Uno tenía el mismo tono que el mío, jocoso, agradable. El otro decía “¿Me dijiste que te gustaban los poemas? Acá tenés uno de mi creación”. Era un poema romántico triste, cargado de amargura. No coincidía con el tono desenfadado del otro mail, o del encabezamiento. Aunque todo parecía estar bien, no estaba bien.

Me quedé conectada y, hacia media tarde, se conectó Dami. Estaba como no disponible, así que yo no iba a hablarle, pero a los diez minutos me llegó una cadena, emisor, él.

Era una de esas cadenas cursilonas, moralizantes. Ejemplificaba cómo muchas veces olvidamos decirle lo que sentimos a las personas que queremos, lo dejamos para mañana, la puta madre eso está mal, la puta madre te quiero mucho. Repetía mucho “la puta madre” la cadena che, no es culpa mía. Espero que no me censuren el blog, ¿se puede censurar por eso? La última persona que yo veía reenviando esa cadena -más allá de las puteadas- era Damián Fausto.

Así que le hablé. No voy a escribir la conversación porque, si hay alguien leyendo, no quiero que se pegue un tiro. Prometo que este posteo se va a terminar algún día. Pero, en resumen, hablamos de la bronca que tiene él, contra el mundo y contra sí mismo. Y, a pesar de que me quiere -me lo dijo- no quiere mi “ayuda” para ocuparse de eso. Con esa conversación, entendí que hay una parte de él a la que nunca voy a acceder, a la que nunca me va a permitir acceder. Y esa idea me hizo mal, mal en serio. Porque entendí, entendí con una seguridad absoluta, que Damián no se va a enamorar, ni de mí, ni de nadie.

Y me largué a llorar desastrosamente, aunque me había prometido no llorar nunca más así por Dami, no derramar más lágrimas por él.

A los cuarenta minutos, se conectó Mariano.

Y yo entendí el poema, como por arte de magia, solita. “¿Extrañás a Fran?” le pregunté. Y me contestó que sí. Que la extrañaba mucho. Y que ella le había pedido disculpas, ella quería que volvieran. Y lo más probable era eso, que él la perdonara y volvieran. Entonces me pidió perdón, dijo que no había sido justo conmigo.

Después de lo de Dami, yo me sentía como si me hubieran cagado a palos, tanto física como emocionalmente, así que cuando Mariano me dijo eso, ya no sentí nada. Le contesté que no tenía que pedirme perdón. Y como necesitaba hablar de lo que había pasado -y Mariano me entiende, de una manera curiosa en la que nadie más me entiende, por extraño que parezca- le mandé la conversación. Y él me dejó descargarme y cuando terminé me dijo que Dami no era bueno para mí, que ni siquiera debía imaginarse todo lo que yo siento por él porque eso no le entra en la cabeza, que es inexpresivo y todas esas cosas que escuché tantas veces. Y yo le contesté eso, que ya me habían dicho que siguiera con mi vida, que estuviera con otro flaco, pero… Y ahí, Mariano dijo que no, que no tenía que intentar olvidarme de Damián estando con otro, que eso era peor.

“No estaba tratando de hacer eso con vos” le respondí entonces “Me pasa algo con vos y me dio la impresión de que no me pasaba a mí sola”. Y él se defendió y dijo que no había insinuado eso. “Mariano” escribí “¿Me pasaba a mí sola?”. Y él contestó que no.

Pero está enamorado de Francisca, la ama. Y si hubiese pasado algo entre nosotros, me dijo, me hubiera traicionado a mí, la hubiera traicionado a ella, y se hubiera traicionado a sí mismo. Porque no me ama, ¿entendés? La ama a ella. Y yo entiendo. No hay nadie en todo el mundo que pueda entenderlo mejor que yo.

Quedamos como amigos.

Y hablé con mis amigas, hablé con mi hermana, hablé mucho con mi mamá. Pero quiero hablar con él, quiero seguir hablando con él y que me abrace porque quiere abrazarme.

El jueves -este jueves- pasé por el pasillo con Yamila por al lado de los dos, él y ella. No paré a saludar, pero sentí su mirada cuando pasé de largo.

Y más tarde, al mediodía, lo vi bajando de su salón y él también me vio, porque me mandó un mensaje.

“Te iba a saludar y desapareciste”. “No te vi” respondí. “¿Cómo estás? ¿Cómo te sentís?”. Y no le contesté. No quería decirle que ya no estaba tan triste porque Dami no me deja conocerlo, como porque él me quiere como amiga.

Y no lo encuentro conectado. O tal vez se conecta, como siempre, como no conectado, y no me habla. Pero él no haría eso, dice Jazmín.

Viernes feriado. Empiezo particular de Matemática. Comienza el invierno y todo es frío y deprimente y gris.

Y yo simplemente pensé que iba a disponer de más tiempo con Mariano. Pensé que, si alguien podía limpiar a Damián de mí, tenía que ser él. Y quisiera haber tenido una oportunidad, nada más.

Porque estas dos semanas, exactamente dos semanas, fueron de lo más lindo, de lo más sencillamente feliz, que tuve en años.

 

Dos semanas (Desireé) Junio 22, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 7:11 pm

La noche del Alto, Mariano me mandó un mensaje. Uno normal, nada del otro mundo, simpático. Pero me entusiasmé. Estaba contenta.

Al día siguiente fue la despedida de una chica alemana de intercambio que va al Ciencias Naturales, compañera mía de Inglés. Para nuestra Miss, cualquier excusa es buena para “celebrar”. Me acuerdo de Damián acercándose para sentarse con Yamila y conmigo, y de la agasajada en cuestión agarrando precisamente ése banco y listo, Dami en la otra punta. Si hay un Dios, me odia. Si la vida puede sonreír, a mí se me caga de risa. Y la prueba de esto se hace mucho más evidente en las siguientes líneas.

El lunes fue 9. Al día siguiente, de nuevo en Inglés, Dami pudo sentarse finalmente cerca nuestro. Aproveché para recordarle el pequeño episodio del domingo, eso de colgarnos por el partido, y le dije que me hubiera gustado que como mínimo avisara. Él dijo que tenía razón. Pidió disculpas. A veces Dami entiende lo que se espera de él, y lo cumple, pero casi nunca significa nada muy trascendental.

Tanto el martes como el miércoles, a Mariano simplemente lo saludé, y si hablamos de algo fue muy al pasar en el pasillo.

El jueves, aprovechando que al día siguiente no había clases, me conecté después de las 10, a la hora en que se conecta él.

Y hablamos.

Si les mostrara esa conversación, jamás creerían que nos acábabamos de “conocer”. Nunca había hablado con nadie de esa manera, nadie me había agarrado nunca la vuelta tan rápido. Hablamos de ideales, de posturas, del mundo, de la escuela, de nuestros amigos, de estupideces, de él, de mí, de nosotros. Así hasta las 3 de la mañana. Fue rarísimo. Sé que es difícil imaginar una conversación de MSN como algo rarísimo, pero con él era como que yo sabía que estaba en su casa pegado al monitor, con la cabeza en eso, tan enganchando como yo.

Tal vez por eso, y por todas las pequeñas cositas de estos días, y por cómo asumimos al toque que nos pasaba algo con el otro (pero necesito tiempo, aclararía él), pensé que las cosas iban a ser muy distintas.

El viernes me quedé en casa pero, como ya contó Mandy, el sábado habíamos quedado con las chicas de juntarnos en lo de Karina. Mientras esperaba en una solitaria parada céntrica mi segundo cole, que me deja a una cuadra de lo de mi amiga, me sobresaltó el “ti-TI” de mi celular. Mensaje de Lucas, preguntándome cómo andaba y qué hacía. Respuestas rutinarias. Después de un par de mensajes más, aproveché para arreglar algo para el lunes, feriado o algo así. No me jodan con que cero info acerca de qué día es un feriado y qué día hay paro. Si me dicen “te podés quedar en la cama durmiendo”, no voy a pedir más explicaciones.

No voy a contarles sobre la peli, porque de eso ya se ocupó mi querida amiga. Me quedé a dormir en su casa, efectivamente, y al día siguiente volví a la mía. Le di bola a mi papá, claro, porque era su Día, y a la tarde me conecté y me “encontré” con Mariano nuevamente. Lo invité a la salida con los chicos al día siguiente, y jugamos al ajedrez en línea. Yo llevaba siglos sin jugar, pero aunque cometí errores boludos, le gané la primera partida. Él ganó la segunda, y después se tuvo que ir así que no llegamos a desempatar. No quiero sonar cursi, no quiero sonar estúpida, pero cada día me gustaba, cada día me gusta más. Y ahora ya fue.

Al día siguiente, después de otra breve sesión de MSN, me tomé al cole a la plaza de la escuela, el punto de encuentro, y llegué temprano. La salida “convocaba” a Yamila, Lucas, Ale, Mariano y a mí, claro, Dami no podía. Creo que estaba enfermo. Simplemente, no estaba ahí.

Me senté en un banco de plaza (y puede que fuera el mismo, exactamente el mismo, donde me senté el año pasado el Día de la Raza, a conversar con Damián después de escaparnos del acto) y al toque llegó Mariano.

Esperando a los demás, que naturalmente llegaron tarde, pasamos un buen rato distendidos, charlando. Finalmente cayó Lucas, seguido por Alejandro, última Yamila.

Fuimos a los dos Addison pero abrían más tarde, ojeamos la cartelera del cine de la Peatonal pero no había nada, así que encaramos para Royal para comer algo.

Nos quedamos ahí una media hora; en un momento Lucas hizo un comentario boludo, por joder, acerca de mi fotolog y me enojé, y cuando nos levantábamos para irnos, Mariano se acercó y me dijo en voz baja “no te enojes”, y ya por ahí tenía ganas de quedarme sola con él, pero todavía faltaba bastante para eso.

Para entonces Addison ya había abierto, y Mariano estaba determinado a enseñarme a jugar al pool. Se las arregló para dejarme unos cuantos tiros, volverme loca con instrucciones (“¡al centro, Di, pegale al centro de la blanca!”) y ganarle a Yamila, aún a pesar de mi invalorable ayuda. No soy tan asco como cabría suponer, a todo esto. Metí unas cuantas. Según Mariano, tengo talento natural, pero él no es muy objetivo que digamos. Jugábamos las lisas y en un tiro largo metí accidentalmente una rayada. Mi cara debió ser una patética mezcla de horror y vergüenza, pero él me dijo que no fuera boluda, me rodeó con el brazo y me aproximó hacia él, me susurró tonterías suaves e ininteligibles.

Después Yami tuvo que irse, la acompañamos hasta el cyber donde se reune con sus amigos y novio viciaditos a jugar World of Warcraft.

Los cuatro restantes volvimos a la plaza. Supuestamente acompañábamos a Lucas a tomar el cole, pero en honor a la verdad, nos quedamos al pedo en uno de los bancos largos de granito, boludeando con una hoja de revista que encontramos tirada. De un lado había una gran ilustración dominada por un caballito de mar, un juego para niños peques. Del otro, un crucigrama.

Alternativamente me recosté en la espalda de Ale y en la de Mariano (la puta madre estoy quedando como una trola xD) y nos reímos tratando de resolver los juegos (comentario de Ale: “¡Mirá! Mi nombre y apellido entran en esta definición!”. Carcajada general), nos divertimos. Al final me incorporé y agarré la hoja y mientras Lucas oteaba con un toque más de decisión la llegada de su cole, me acerqué más a Mariano y buscamos caracoles en el juego del caballito de mar. Cuando Lucas se fue, Mariano me pidió que guardara la hoja.

-De recuerdo.

-¿De qué?

-De recuerdo… de los caracoles.

Me pareció una frase tan linda que al día siguiente me inspiré (?) y escribí un cuento titulado así. Pero bue, qué al pedo que estoy hablando; total es mi blog y de todas maneras, no creo que nadie lea tanto.

En fin. And then there were three. Le ofrecimos a Ale acompañarlo a su casa, él dijo que no hacía falta que volviera ya-ya; insistimos. Creo que yo tenía tantas ganas de quedarme sola con Mariano como él de quedarse conmigo. En ese momento no pensaba en Dami. De hecho habíamos hablado un poco de él al principio, esa media horita en la plaza. Le conté lo del Día del Amigo del año pasado, de cómo Dami iba a ir pero no fue, y Mariano me dijo que a ellos (a los Ciencias Naturales) también les había dicho que iba a ir y no había ido, y ni siquiera me sorprendió, ni siquiera nada.

Llegamos a la casa de Alejandro y entramos porque necesitábamos usar el baño, y la madre de mi querido gil -bastante densa, por cierto- nos persuadió de quedarnos un rato, a tomar Magna y comer torta. El tema de conversación fue Bariloche. Ya estoy hinchada las bolas de hablar de Bariloche.

Al rato nos excusamos, yo dije que ya era tarde y que mi vieja se pone psicótica, y ninguno de esos dos factores estaba tan alejado de la realidad.

Y ahí estábamos de nuevo, Mariano y yo, recorriendo las calles frías una noche a finales de otoño.

Cronometramos la cantidad de tiempo que lleva hacer una cuadra -un minuto, 28 segundos, a quien interese- hablamos boludeces y nos reímos, y él me preguntaba cada dos por tres si tenía frío y yo que no que no, y una vuelta dice: “A ver…” y me toma la mano entre las suyas, y seguimos caminando así el resto de la cuadra, del minuto y los 28 segundos. Cualquiera que nos haya visto hubiera asegurado que estábamos juntos.

Y llegamos a la parada de mi cole.

-Esta es la parada a la que te acompañamos en el cumple de Damián- dijo-. Cuando te conocí.

Y me sorprendí porque no pensé que él recordara mucho de ese día, tan lejano ahora.

Ya no hablábamos tanto. Yo tenía una expectativa rara, casi plausible.

-Cuando ya no estés en una situación complicada, con respecto a Francisca- así la había definido él en el MSN, “situación complicada”-. ¿Me vas a tener en cuenta?

Mariano me miró y luego apartó la mirada. Se había quedado serio.

-Sí… sí- su voz sonó apagada-. Pero estos días… No te hagas ilusiones.

-No me hago ilusiones.

Entonces me miró de nuevo, y me abrazó.

-Estoy bien- dije, desde mi posición cercana a su hombro.

Nos separamos.

-Ya sé que estás bien- replicó-. Pero yo quería abrazarte.

Eso último lo revolví en mi cabeza, lo repetí tal cual al contárselo a las chicas, lo pensé y lo repensé tanto que ya ni sé si él lo dijo o yo lo imaginé, si no fue todo una mentira que me conté a mí misma.

Después hablamos pavadas, para aligerar la tensión.

Y ahora viene la parte fea, lo que no quiero escribir. Pero bueno. Así es la vida de mierda, diría Damián.

Y mejor se los dejo para mañana. Por el bien de sus ojitos, y de mis manitos, y de mi pobre pobre corazón (?)

 

Resumiendo (Mandy) Junio 16, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 11:04 pm

Buenas noches queridos lectores!

Tuvimos cuatro días sin clases, ideales para relajarse un poco (como si durante la semana no lo hiciéramos) y principalmente: dormir como una morsa.

Las mini vacaciones comenzaron obviamente el jueves a la tarde, pero pude probar algo de ellas durante la mañana. Mi documento estaba listo, y tenía que ir a buscarlo, por lo que falté a la escuela y sólo regresé durante el contraturno para la prueba de Francés. Cuando uno comienza este trámite te piden dos o tres fotos carnet, y para ese entonces, me había tomado el trabajo de que mi pelo luciera decentemente bien suelto y fui a la casa de fotografías y todo finalizó. Yo, contenta. Cuando el jueves fui a buscar el DNI, me dijeron que para retirarlo debía presentar una foto carnet. Dije “ya fue, voy a la casa de fotos de acá al lado y me saco una foto, total es para el papeleo…” ¿Pero qué hizo el señor? PEGO ESA FOTO EN MI DNI. Es decir, por si no entendieron la gravedad del asunto, que eran las 8 de la mañana, yo con tremendas ojeras, y el señor simplemente decide pegar la foto en el DNI que voy a tener que mostrar por el resto de mi vida ¬¬ alto escracho. Pero bueno jaja, no hay problema. Supongo que puedo lidiar con eso de alguna forma.

Esa tarde tuve un desfile. No, no: no es que yo desfilara. Eso sería muy raro a decir verdad XD. El curso de una amiga lo armaba para juntar plata para su viaje de egresados. Fui con Guillermina y ni bien llegamos, localizamos el escenario al cual le habían añadido una prolongación a modo de pasarela. Pero – ¡oh detalle! – todo esto estaba armado en el patio de comidas. DANGER. Guille y yo miramos la pasarela y giramos la cabeza 90º hacia la derecha y vimos a Mc.Donald’s. Pasarela. Mc.Donald’s. Pasarela. Mc.Donald’s.

Conseguimos asientos en la última fila porque efectivamente decidimos cenar a las siete de la tarde, a lo yanqui en el Emporio de la Hamburguesa, mientras a no más de cinco metros todos se acomodaban en sus lugares. Pero bueno. El desfile estuvo bastante bueno. Desfilaban chicas y chicos del curso de mi amiga; todos obviamente vestidos a la re-moda según las ideas de un asesor de imagen súper conocido (?) Salimos del shopping una vez terminado el show y fuimos en busca de un taxi. Un auto deportivo rojo lleno de chicos estaba estacionado en frente, como esperando levantar algunas chicas, pero dudo que lo hicieran porque la radio – a todo volumen – sonaba con el ex-hit de los ‘90 “Están lloviendo estrellas” de Cristian Castro. ¿Qué más decir? Luego el taxista parecía el del juego ese (Taxi Driver?) en el que cuanto más rápido vas, más puntos ganás. El velocímetro marcaba… ¡¡¡90 km/h!!! Estaba loco loco ¬¬

El viernes no tuvimos clases por un paro de docentes o una cosa así; no se muy bien. Dormí terriblemente hasta la siesta, que tuve que levantarme para ir a gimnasia nuevamente con Guille. Esa profesora nos mata mal. Sentís que no das más mientras hacés los ejercicios, pero por alguna extraña razón, siempre llegás viva al final de la clase.

El sábado no fue un día muy diferente. Vino mi prima a la tarde con facturas y pasamos así el rato: comiendo. Jaja. Después nos conectamos y ella se marchó. Me quedé un rato más online modificando fotos con un programa que encontré en el cual podés escribir las fotos, enmarcarlas y demás. Me cambié, vino Juli y fuimos a lo de Kari, que nos había invitado a cenar pizzas caseras (¡esas son amigas! jaja). Al rato llegaron Clara y Di. Vimos Made hasta que la comida estuvo rica y luego nos sentamos a ver una peli mientras comíamos pochoclo/pororó (como lo llamen uds.). La pelicula: “El grito”. Malísima. Pero que nos asustamos, nos asustamos. Encima durante la primera mitad no escuchábamos más que los sonidos de fondo, como el tráfico o los pajaritos cantando en el patio de la casa japonesa. La peli estaba subtitulada, y Clara se tomó el trabajo de leerlos traducidos al inglés. Cuando no había diálogo, hacía el soundtrack de la peli. Música de la Pantera Rosa XD Encima tocaron la puerta a eso de las doce y media de la noche en la puerta de entrada. Era el papá de Juli, por suerte, y no un asesino serial. Es como que te llamen por teléfono después de haber visto “La llamada” ¬¬ Volvimos en remise, y Di se quedó a dormir en casa. Recién a las 2:30AM dormimos, luego de una larga charla en la cocina.

El domingo Di se fue, y más tarde vino mi prima a comer. Después la ayudé a estudiar Psicología (ella está en la facu) haciéndole preguntas, y mientras leyendo yo. Cuando era chica quería ser psicóloga infantil, pero mi prima decía que mejor no siguiera eso. Ahora se invirtieron los roles, ¿no es loco? De todos modos, me encanta esa rama. Pero hoy por hoy no la seguiría. Finalmente nos conectamos y decidimos mirar videos en YouTube, y como quien no quiere la cosa, llegamos a un video de fantasmas, en donde supuestamente aparecía algo en un video de seguridad. Pero no, aparecía un tipo gritando, probablemente el dueño de la cuenta, y mi prima y yo casi ns morimos de un infarto. Encima estabamos compartiendo los auriculares, por lo que estabamos cerca, y cuando vimos la cara, me arañó el cuello ¬¬ jaja. Tengo la marca todavía.

Hoy dormí hasta el mediodía también. A la siesta fui con mi mami a ver Sex and the city: the movie. Estuvo muy buena =D Se las recomiendo. Se van a emocionar.. bueno, capaz jeje.

Tengo que irme.

Saludos.

Atte.

Mandy.

 

Un enorme signo de interrogación (Desireé) Junio 11, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 12:03 am

El domingo fue un día rarísimo. Todavía lo estoy repasando en mi cabeza, creo, a cada instante, todo el tiempo. Hace dos noches que tardo unas dos horas en dormirme de tantas cosas que tengo en la cabeza, pero a la mañana, en lugar de tener sueño, estoy completamente despabilada, re up.

Este blog del orto nos postea las cosas un día después: mi posteo anterior correspondía al viernes, y el de Mandy al sábado, ¿se entiende? El de hoy corresponde al martes, aclaro por las dudas.

Así que bue: aunque sea martes, voy a hablar del domingo.

Me levanté bastante temprano, y llamé a Mandy. Quería saber si ella todavía tenía ganas de ir al cine, como tan espontáneamente habíamos propuesto al día anterior. Ella estaba suuuper convencida. Así que corté el teléfono e inmediatamente entré a marcar otros números compulsivamente: Yamila primero (aceptó alegremente), Dami después (arrastraba un toque las palabras pero, al menos por una vez, reconoció mi voz y dijo que “bueno”), Lucas (“no tengo ganas, Didi. Y a las cinco entro a laburar”) y por último Ale (nadie atendió en el celu. Nadie atendió el fijo). Mandy se ocupó de llamar a Mariano, a Julieta y a Karina. Los dos primeros se prendieron, como ya suponíamos. Kari no, como también suponíamos, porque los domingos suele ir a la casa de su abuela.

En fin. Me bañé, me puse base (mi base común y silvestre de siempre, no la espectacular que había usado el día anterior… y que creo que nunca más tendré el placer de ver en mi cara) y un toque de rubor, e hice todo lo posible para que mi pelo enrulado y voluminoso se viera medianamente bien. Encontré mi polera morada en el fondo del cajón, una cortita y original, y me la puse. Y aunque todo esto no se acercaba ni en lo más mínimo al grado de producción alcanzado el día anterior, me pareció que el resultado era bastante positivo.

Llegué al Alto temprano. Y esperé a los demás unos veinte minutos. Al final, llegaron juntos Julieta y Mariano, que habían estado esperando en una de las otras entradas. Sí, ya sé, somos unos nabos. Y tenemos que trabajar en la parte organizativa. Poco después cayó Yamila, con cara de dormida, pero sonriente. Pisándole los talones, finalement, mi querida compañera de aventuras (?), Miss Puntualidad, Amandita.

Sólo faltaba Dami.

Tecleé un mensaje de texto. “¿Dónde estás?”. Respuesta relativamente rápida: “No voy a poder ir. Tengo que ir al partido”. (Creo que todos los domingos se reunen los viciaditos a jugar… y este no fue la excepción). Respuesta también rápida, tecleada mientras lo puteaba en voz alta: “Vale avisar”.

Pero yo estaba de buen humor. Y no tenía ganas de que nada nada, ni siquiera Damián Fausto, me lo arruinara.

Sacamos las entradas para la peli, “Crímenes de Oxford” (veanla que está buena. Es sobre filosofía de la matemática, pero aplicada al género policial. Onda “Numbers”. Ubican Numbers?), y salimos al patio del Alto porque faltaban unos cuarenta y cinco minutos para que empezara.

Y bue… una vez más terminé sentada al lado de Mariano, rodeada por las chicas, pero como si en el fondo sólo estuviéramos él y yo. Es impresionante lo parecidos y compatibles que somos, no sólo en carácter y en el tema de lo que nos causa gracia, sino también en opiniones, en puntos de vista… No sé. Cuando hablo con Dami, estoy pendiente de cada una de sus palabras, disfrutando de cada uno de sus gestos, y al final, no tengo nada interesante para decir. Una tarada babosa, no hace falta que lo digan. Con Mariano es como si cada conversación me acercara un poquito más a sentir que lo conozco de toda la vida.

Finalmente entramos a ver la peli, rellenamos nuestros pequeños cuerpecitos en edad de crecimiento de pororó, chocolate, caramelos y gaseosas, y una hora y media después, estábamos de vuelta en el hall del cine. Dimos vueltas un rato más, pero el cielo ya estaba oscuro, y Yami y Mandy anunciaron que tenían que irse a tomar el cole. Todos juntos salimos al estacionamiento del Alto, afuera, pero no podíamos acompañarlas porque a Julieta y a mí nos venían a buscar directamente ahí. Y Mariano quiso quedarse con nosotras.

De todas maneras, nos quedamos unos instantes afuera, mientras nos despedíamos de las chicas, y yo tomé conciencia de que estaba muerta de frío con mi polerita cortita y original. Mariano me miró, y se sacó la campera automáticamente, ignoró mis protestas y mis “no hace falta” y me cubrió los hombros con la misma. Era al menos unos tres talles más del mío, aunque él sólo me saca unos diez centímetros y es muy flaco. Mi apariencia con la súper campera era bastante graciosa.

Cuando las chicas se fueron, los tres que quedamos volvimos adentro del Alto, pero ni siquiera entonces me dejó devolverme el abrigo. Cada vez que lo intentaba, me contestaba con una broma o una sonrisa. Así que dejé de insistir.

Julieta se fue al poco rato, y al final sólo quedamos él y yo, sentados en un banco largo cerca de la entrada principal del shopping. Mariano se quedó serio de repente, y comentó que la había pasado bien, que eso era bueno porque estaba un tantito enojado con la vida esa semana.

-¿Tiene que ver con lo que pasó ayer?- pregunté yo. Me refería a lo del llamado en Subway, y ambos lo sabíamos.

-Sí… Mucho que ver.

-¿Qué… qué pasó?

Y aunque al principio parecía un poco reticente, al final empezó a hablar, sincero, descargándose. Me contó que él y Francisca habían terminado el lunes pasado. Listo. Ya no había vuelta atrás. Ella lo había llamado el día anterior simplemente para que tuvieran una charla “de cierre”, para aclarar las cosas. Habían hablado toda la noche, y concluido que lo mejor para los dos era separarse. Definitivamente. Y ser amigos.

-¿La querés?- pregunté impulsivamente.

-La quiero- Mariano asintió suave con la cabeza, y me acordé de Mandy haciéndome reír refiriéndose a él como “Latin Lover”. Y pensé qué tontas, qué equivocadas que estábamos-. Y sé que ella me quiere. Pero ya está.

-¿Y Valeria?- pregunté aún más impulsivamente. Valeria es la otra chica, la mejor amiga de Francisca. La primera. Después, las dos a la vez, como ya les he contado. La historia que le dio la fama de Latin Lover, por así decirlo.

Mariano me miró a los ojos y me di cuenta de que iba a contarme todo lo que yo quisiera saber, aún a pesar de lo extraña que era la situación, para ambos.

-Valeria fue mi primera novia. Mi primera relación. Y… yo no estaba enamorado de ella. Me enamoré de Fran. Y… hice algo de lo que no estoy orgulloso. Y de lo que me arrepentí mucho. Y Valeria y yo terminamos mal, pero lo de Fran fue bueno. Aprendí mucho. Crecí. Y creo que ya no voy a cometer los mismos errores.

Qué tontas. Qué equivocadas que estábamos.

Seguimos hablando de cosas que nos habían pasado, de errores y aprendizajes, y de rumores y boludeces, y de la vida, en definitiva. Al final pasamos al tema de mis materias previas, algo que me resulta bastante incómodo, algo de lo que yo tampoco estoy muy orgullosa que digamos.

-Me llevé cuatro- expliqué-. Economía, Francés, Matemática y Tecnología. Las dos primeras, de vaga. Las otras dos, realmente me cuestan.

Y él escuchándome, atento.

-No me bancaba a la profe de Economía. Cuando estudié en Diciembre, descubrí que los temas me encantaban. Y con Francés… bue, también me gusta Francés, la verdad. Pero el año pasado estuve un poco… distraída.

-¿Distraída?

Y pensé ¿Por qué no? Si él me había contado todo lo que había contado, si él había confiado en mí, ¿por qué no iba a hacer lo mismo yo?

-Damián- dije, y evité su mirada-. Lo tenía sentado al lado y…

-Ya me parecía- replicó él.

Y ahí lo miré.

-¿En serio? ¿Cómo…? Sé que soy un poco obvia, pero ¿por qué…?

-El mensaje- aclaró-. La forma en la que reaccionaste cuando supiste que él no venía. Me doy cuenta de ese tipo de cosas, no sé porqué.

-Ah… Estoy… Estuve… No sé. Muy enganchada. Pero creo que eso también ya está, ya no da para más.

-¿Él…?

-No. No sabe. Por favor no digas nada. No se da cuenta. Ni siquiera…

“Ni siquiera me ve” quería decir, pero no lo dije. En todo caso, no hacía falta. Era evidente que Mariano entendía.

-Qué pelotudo- dijo, de una.

Nos reímos.

-Dami no se va a enamorar.

-No, no creo- corroboró él, y se rió un poco más-. No al menos hasta dentro de unos diez años. Ahora está en otra.

-Sep. Su único amor es la guitarra.

Y por loco que parezca, me sentí muy, pero muy bien después de habérselo dicho, después de haber escuchado lo que él tenía para decir.

Estoy llena de dudas, pienso en Dami, pienso en Mariano, y todavía no termino de entender cómo pudo pasar todo esto en tan poco tiempo. Mandy y yo bromeamos, decimos que voy a terminar con cara de signo de interrogación.

Estoy segura de algo. Además de todo lo otro, supongo que Mariano y yo tenemos algo más en común. Los dos estamos un toque bastante lastimados. Pero algo me dice que tenemos arreglo.

 

Cumple interesante (Mandy) Junio 8, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 1:26 am

Súper mega recontra hiper comprobado: Mariano le tira la re onda a Di.

Pero sean un poquitín pacientes porque antes de saber esto sucedieron una cantidad impresionante de cosas.

Todo comenzó a las dos de la tarde más o menos. Di había dejado su mail en una de las conocidas cadenas de perfumerías de la ciudad para que le avisaran sobre eventos y demás. Hace poco le comentaron que vendría un maquillador de Buenos Aires que trabaja para una marca MUY reconocida internacionalmente y MUY cara, y cuando nos comentó sobre ello en el cole enseguida me prendí. Es impresionante cómo el maquillaje te cambia la cara, se refuerzan las facciones… siempre me gustó. Y siempre quise probar ser maquillada por un profesional, y esta sería la ocasión. Llegamos medianamente a tiempo teniendo en cuenta que jugaban los Pumas y que las calles más próximas estaban o cortadas o embotelladas.

No había absolutamente nadie en el local, excepto – claro – las vendedoras, como siempre, re maquilladas, y había un súper stand de esta conocidísima marca de maquillaje y ropa que simulaba ser un camarín o algo por el estilo y detrás había una gráfica de publicidad. Tenía en frente un espejo medianamente grande y todas luces alrededor. Como era de esperar, esto estaba justo a la entrada, de modo que cualquier persona conocida que pasara por ahí vería a las dos mogólicas maquillandose.

Di quería una sombra de ojos que había visto en una revista de moda, pero el maquillador la miró raro cuando le pidió el color y dijo que él preferiría otro. Entonces Di terminó pintada con sombra lila, rimel azul y labios rojo carmesí. Bueno, dicho así parece cualquier cosa, pero estaba muy bueno la verdad. ¡Lo tendrían que haber visto! Yo le pedí algo tranquilo, no muy llamativo, pero inmediatamente contestó con una sonrisa que no podía con su genio y que algo “demás” debía ponerle. De todos modos entendió perfectamente lo que tenía en la cabeza. Yo quería simplemente resaltar los ojos, pero no muy drásticamente. Usó la paleta de los grises y me delineó con delineador líquido a lo Amy Winehouse, pero no tan zarpado. Me encantó. Me encanta, bah, porque lo sigo teniendo jeje.

Cuando finalizó la “sesión”, Di y yo nos miramos y creo que pensamos exactamente lo mismo: “Ay Dios, con esto tenemos que ir al cumple de Jazmín”, que a todo esto era a la tarde, en un pool, e iban Clara, Julieta, Mariano y otros. Casi a propósito, el chico que maquillaba nos echó un spray fijador de maquillaje ¬¬ cosa que si intentábamos sacarnos algo, eso se encargaría de impedírnoslo. Para darle el toque final, nos echó litros de perfume de esa misma marca, y encima uno distinto para cada una “porque combinaba con nuestro maquillaje”. Eso último no lo entendí muy bien; me parece que no tenía problema en hacernos probar cuanta cosa de esa marca había en el lugar. En síntesis, apestábamos. Pero apestábamos bien.

Ni bien salimos, corrimos hacia el ascensor, pero por alguna razón no terminaba de llegar al piso que queríamos, porque volvía a subir y bajar y subir. La mamá de Di nos pasó a buscar y fuimos a su casa a sacarnos un poco tanta pintura que teníamos, y a sacarnos un par de fotos antes de que todo lo maquillado se arruinara. Resultado: unas cuatrocientas fotos. Yo quise sacarme un poco del rimel que me había puesto porque la verdad era una tonelada y no quedaba muy bien. Bah, prefiero mis pestañas al natural, pero el chico decidió usar un rimel de pasarelas, de super extra larga duración y super permanente. No había forma de sacarlo. Fuimos a tomar el colectivo así todas maquilladas, y una hora después nos bajamos.

- ¿Dónde está Addison? – preguntaba Di una y otra vez.

- Es por acá… tenemos que doblar… y después… – Mandy agarra el teléfono y llama a Jazmín – Hey, Jazmín…

- (Pará, decile Feliz Cumple)

- Eh, ah… ¡Feliz cumple! Nos perdimos.

- ¿Cómo? ¿Dónde están? – pregunta Jazmín medio riéndose y medio enojada por nuestra tardanza.

Mandy nombra las calles mientras cruzan velozmente la calle, corriendo el probable riesgo de ser pisadas, y Jazmín dice:

- ¡No, chicas! No es en Addison; es en Addison II…

- ¡¿Pero cómo?! Si eso queda como a unas siete cuadras de acá… Les avisamos a todos que era en Addison – mientras, Di nombra a todos los que les avisamos que era ahí: Alejandro, Lucas,… y Mandy intenta repetirlos.

A todo esto, estabamos caminando en pleno centro, en plena tarde con esa súper producción de maquillaje. Qué papelón. Llegamos por demás cansadas, transpiradas y hambrientas. Pero llegamos. Estaban Juli, Daniela, Jazmín, el novio de Jazmín, Mariano, un par de chicas de Naturales (entre las que está Francisca, la novia de Mariano), y más tarde cayeron Pamela y Clara. Estuvimos ahí un rato, ninguna de mis amigas ni yo jugamos al pool, excepto Dani. Al rato, como habían organizado para salir más tarde a la noche, todas las de Naturales se fueron, menos Pame, que se fue a jugar con Jazmín, y nos quedamos en la mesa Di, Juli y yo. Ni bien Francisca salió por la puerta (sí, bueno, no va a salir por la ventana), Mariano así como por reflejo incondicionado (jaja alto término psicológico) se acercó a nuestra mesa. De ahí en más fue obvio que le tiraba la re onda a Di: la miraba sin parar, le hablaba prácticamente a ella y se reía de sus chistes. Hablamos de pelis, de la sesión de maquillaje y de un par de cosas más.

Teniendo en cuenta que no había merendado, me urgía comer algo sabroso y bien de gorda.

- ¿Vamos a comer a Mc.Donald’s?

- Bueno – contestaron todos al unisono.

Un rato después, Jazmín, Pame, Mariano, Juli, Di y yo estabamos ya caminando hacia las hamburguesas, que finalmente se transformaron en sándwiches de Subway pero bueh jeje. El grupo era bastante raro, pero la pasamos bien, nos reímos bastante. Llegamos a Subway y pedimos a comida – ¡Gracias a Dios, porque me moría de hambre! – y comenzamos a hablar nuevamente sobre el calentamiento global, las galletitas Sonrisas,… En eso suena el celular de Mariano. Era Francisca. Él le hablaba bastante cortadamente, y cuando cortó dijo:

- ¡Es una histérica de m*****! No la aguanto más. Pero ya está; ya fue.

Y todas nos quedamos re chan. Fue re incómodo, al igual que el silencio que prosiguió… bastante prolongado, la verdad. Es obvio que la próxima víctima de este Latin Lover es Di. ¿Cuánto les apuesto que Mariano y Francisca dentro de dos semanas ya no siguen juntos?

Seguimos hablando y Juli se quedó ahí esperando que la pasaran a buscar, y Jazmín se tomó un taxi. El resto acompañamos a Di a la parada del cole. Esa caminata estuvo muy buena. Jamás se me hubiera ocurrido que hoy habría caminado con Pame y Mariano. Nunca había hablado más de dos palabras con ellos. Una vez que llegamos, Di dijo que mañana Domingo estaría bueno hacer algo, porque todos coincidimos en que no hay nada más deprimente que un Domingo. Así que técnicamente vamos a ir al cine. Mariano parecía querer sumarse al plan, y como ya era re evidente, lo sumamos. Di pidió que agregara el número de Mariano así mañana lo llamábamos y arreglábamos. También van a ir Alejandro, Damián, Lucas, Juli y capaz Kari. No sé. Conclusión: tengo el número de la casa de Mariano y su celular. Jajaja. Raro.

Cuando Di se fue, Pame, Mariano y yo seguimos caminando. Él me preguntó hasta dónde iba. Al responderle dijo que no era conveniente pasar por ahí porque estaban robando mucho estos días.

- ¿Qué hacés si te empiezan a correr?

Jaja. No pude evitar recordar la conversación de Di con él y Lucas. Disimuladamente pensé las palabras de Lucas y le dije:

- Y, no se… supongo que también salgo corriendo.

Atte.

Mandy

 

Alumna lenta (Desireé) Junio 7, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 1:30 am

Parecería que, para mí, las cosas importantes están pasando los miércoles. En realidad no son grandes sucesos. Son más bien… comienzos. No se me ocurre un término más apropiado para especificar.

Como ya contó Amanda, el miércoles pasado salimos temprano porque hubo una movilización docente. Ella y las chicas se adelantaron y se fueron cada una para sus respectivas casitas, pero Yamila y yo habíamos quedado con los varones para ir al pool, así que nos encontramos con ellos afuera. Yo asumía que solamente seríamos nosotras y Lucas, Ale y Dami, pero, cuando Yami y yo atravesamos el acceso del patio y salimos a la plaza (sip, por si no lo contamos antes, nuestra escuela tiene la bonita particularidad de que da una plaza céntrica, una de las más lindas), vi a mis tres chicos acompañados por otros tres más. Okiti. Muy íntima no iba a ser la salida.

Como ya dije, Lucas y Ale se quedaron de año, así que ya no son compañeritos de nadie. Dami va al polimodal de Ciencias Naturales. Había dos compañeros suyos de ahí: Mariano y Fabián. Conozco a Mariano del cumple de Dami del año pasado, y es una persona que me resulta… interesante, por decir algo. Ahora ahondo. Pero peren. Fabián, por su parte, es un tremendo gil. Tipo esas personas que se creen lo más porque pueden tocar dos acordes más o menos afinados con la guitarra. Y re amargo. Posta me cae mal. Como no podía ser de otra manera, Damián lo adora. Creo que, en su curso, es su mejor amigo. Bue, y además estaba un flaco de mi curso, Matías. Es básicamente igual que Fabián, solamente que tiene un toquecito más de habilidad social. Más Yami, que es del polimodal Comunicación, y yo Humanidades, la re variedad “polimodalística” nosotros.

Éramos ocho, sino cuento mal. Y los ocho encaramos para Addison, un pool. El año pasado íbamos bastante seguido. Es un lugar que me trae buenos recuerdos.

Yamila y yo estábamos hablando de juegos de compu, creo, cuando Mariano se puso a la par. Se unió a la conversación con facilidad, y de pronto recordé porqué me había caído tan bien, la única vez que habíamos hablado antes. Es muy simpático; sonríe muchísimo. Me acuerdo de una frase en un libro de Márgara Averbach “Juana es así: te mira y ya estás hablando con ella”. Bue, Mariano también es así. Exactamente así.

Un par de cuadras después ya estábamos en Addison. Todos depositamos nuestras mochilas en una de las mesas del bar, y Matías y Fabián se sentaron por ahí. Lucas y Alejandro se encaminaron hacia su mesa de pool de siempre, situada más o menos en el medio del local. En Addison nunca están ocupadas las mesas de pool, o por lo menos nunca vi más de otro grupo aparte del mío. Y eso que hay un montón de mesas. En una época, llegamos a estar bastante convencidos de que nosotros les manteníamos el local, jaja.

Las mesas están todas puestas paralelamente, una delante de la otra, no sé si me entienden. Yo me senté sobre el borde de la que estaba frente a la de Ale y Lucas, más cerca de la puerta del local. En cierto modo, ése también es mi lugar “de siempre”. Damián, Mariano y Yamila fueron hasta la mesa del otro lado, y se percataron de que les faltaba un jugador.

Automáticamente, los dos varones procedieron a insistir en que yo jugara. Yami no, porque ya sabe que no me gusta. En realidad, no es que no me guste, lo que pasa es que no sé ni cómo agarrar el palo. Ustedes dirán que todos los días se aprende algo nuevo y que es muy positivo probar cosas nuevas, a lo que yo contestaré que ya han intentado enseñarme, y que técnicamente, ya no es algo “nuevo” para mí. Soy un desastre para cualquier cosa que involucre una pelota, ¿estamos? Y plis no malpiensen, ni ganas. No soy buena en los deportes con pelotas de tamaño moderado (casi les diría que el voley es para mí un motivo de peso para odiar las clases de gimnasia), me dan cosa las pelotas grandes (una vecina tenía una pelota de goma enorme a la que llamaba “Marta”. En uno de sus festejos de cumpleaños, un auto “atropelló” a Marta y la pelota murió con un estruendo terrible. Fue una experiencia muy traumática, se los aseguro) y no me gustan los juegos con pelotas chiquitas (conclusión, cero ping pong, cero pool, una que otra complicación en mi vida social).

Dejo de hablar pavadas. Retomo. Los chicos insistieron, insistieron, y en un momento Dami dijo:

-¡Vamos Di! Jugás conmigo.

Mi corazón se salteó una pulsación. Mi mente gritó: ¡Siiiiiiiiiii! Pero escuché que alguien contestaba y ¡oh fatalidad del destino! era yop: Emm, no, en serio, no tengo ganas. Sí, ya sé, soy una cobarde. Pero no quería que él perdiera, y menos por mi culpa, y menos que menos con tanto público.

Los chicos cedieron en sus intentos de convencerme, y pasaron a tironear a Matías. Él no se hizo de rogar mucho y aceptó.

Lucas y Ale jugaron unas dos partidas completas. Para quien no tiene un súper conocimiento de pool, las partidas de cuatro son más largas, así que, en ese tiempo, los otros sólo completaron una partida. La tercera partida de mis dos queridos giles la pagué yo y, mientras tanto, los otros empezaron una segunda. Fue más o menos en ese momento que Mariano, en uno de sus “no turnos” (leáse, en una de las veces que no le tocaba), se acercó hasta donde estaba yo.

-Me molesta que te quedes acá separada- dijo-. ¿No te aburrís?

-¿Para qué vendría si me aburriera?

-No sé…- sonrió ligeramente-, por eso pregunto.

-Me divierto como espectadora.

-Sí… pero sería mejor si jugaras, ¿no?

Entonces lo llamaron, y volvió para su mesa a jugar. Sin embargo, a su siguiente no turno, volvió.

-Ahora me acuerdo bien de vos… Vos viniste con nosotros al cumple de Damián. ¿Hace cuánto fue?

-El cumple de Dami es el 24 de octubre, así que…

-Yo nunca me acuerdo del cumple de nadie.

-Alguna excepción debe haber.

-Bue, me acuerdo del mío.

-Re que todos le decían “Feliz Cumple” y el flaco “¿Ah, era hoy?”

Nos reímos. Un poquito, apenas un poco.

Otro turno. Y de vuelta.

-Cumplo años el 30 de noviembre- comentó.

-Ah… sí. Ya me acuerdo. Tu cumple fue ése que todos fueron a Funes… Vi un montón de fotos en un montón de fotologs, ya sos casi famoso.

-¿¡En serio!? Yo ni enterado de que habían posteado algo…

Seguimos hablando de eso, re bien, re fluidamente. Cada tanto nos reíamos. Tenemos un sentido del humor bastante compatible, la verdad. Pero, también cada tanto, yo miraba un par de mesas más allá, donde Dami se inclinaba de vez en cuando para pegarle a las benditas pelotitas, o se reía de algún comentario de Matías, o miraba la mesa reflexivamente. Pensé en lo mucho que me hubiera gustado que fuera él quien dejase su mesa para venir a hablar conmigo, en como me hubiera encantado que a él le molestase verme “separada”.

La segunda partida del grupo de cuatro terminó, y tanto Matías y Fabián como Dami anunciaron que tenían que irse. Así que saludaron y se las tomaron. Mariano y Yamila empezaron un uno a uno, y el resto miramos. Nos quedamos en Addison unos veinte minutos más.

Después volvimos para el lado de la escuela. Cuando llegamos ahí, Yamila y Alejandro agarraron para un lado, y Lucas, Mariano y yo para el otro.

-Están robando en las paradas de colectivo, ¿sabías?- dijo Mariano-. Sobre todo a las chicas.

Parece que las chicas no tenemos que salir solas y qué sé yo.

-Un par de guardaespaldas te vendrían bien, ¿no?- prosiguió. Y ahí él y Lucas se cruzaron de brazos simultáneamente y yo solté una carcajada.

-Mmm… ustedes menos de defensa si me tratan de robar… seguro que se van corriendo.

-Si corremos seguro que nos alcanzan- opinó Lucas con sinceridad.

-Y encima quedan mal por haber corrido- comenté yo.

-Posta. Nos quedamos y nos agarramos a trompadas. Corrés vos- dijo Mariano.

Lo miré. Así escrito suena como un tarado que se cree Superman, pero en el momento no fue así. Me causó gracia, pero también me pareció tierno. Pero bueno, me atajo: no me gusta Mariano. Me gusta la atención. A ver cómo lo explico… Creo que estoy enamorada de Dami. Nunca me sentí así por nadie. Pero, precisamente porque Mariano no me gusta, no me siento en absoluto presionada, ni nerviosa. Puedo ser completamente yo misma cuando hablo con él. Y llamarle la atención a alguien siendo yo misma tan crudamente… No sé. Es raro. Incluso me cuesta explicarlo.

Mientras seguíamos camino hacia la parada, Lucas se puso el ipod y empezó a andar unos pasos más atrás. Nosotros seguimos hablando sin parar. Y después, cuando finalmente llegamos, Mariano esperó con nosotros hasta que el cole llegó.

Lucas no pareció haber notado nada raro entre Mariano y yo. Mientras volvíamos a casa en el colectivo semivacío, hablamos de cualquier cosa, de todo y de nada, como es típico en nosotros.

Apenas me conecté, a la tarde, le conté a Mandy todo lo que había pasado. Desde la primera vez que le hablé de Mariano (digamos, el 24 de octubre del año pasado) ella concluyó que era “mucho mejor partido que Dami”. Porqué, pregúntenle a ella. A pesar de su simpatía (o tal vez a causa de ella), Mariano no tiene el mejor historial que digamos: en una época, salió con dos de sus compañeras de su curso al mismo tiempo y tengo entendido que todavía anda en algo con una de ellas. Sé que no es para mí. No estoy escribiendo todo esto porque lo considere una opción. Ni siquiera sé porqué lo estoy escribiendo. Y no, no me pregunten.

Mañana es el cumple de Jazmín. Ella es amiga de casi todos en Ciencias Naturales, y también, por lo tanto, de Mariano. De Damián no, porque, como ustedes saben, él es un poquito “complicado”. Hoy, en el segundo recreo, me los encontré a ella y a Mariano conversando en el pasillo.

-Mañana vas a jugar al pool, Didi- dijo Jazmín con una sonrisa radiante.

-¿¡Qué!?- dije yo.

-Al final lo festejo en Addison.

Miré a Mariano. Él se encogió de hombros y sonrió.

-Te dije que ya probaron de enseñarme y no…

-Sí, bueno- su sonrisa se ensanchó-. Todavía no probamos que te enseñe yo.