una de dos

un mismo año… contado de a dos

Queridos ‘90: (Mandy) Abril 18, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 10:55 pm

Te escribo luego de mucho tiempo sin vernos. Ya han pasado 8 años desde la última vez que nos encontramos.

No recuerdo mucho sobre vos porque en ese tiempo me tocó ser niña. En realidad, sí recuerdo tus locuras y ocurrencias, pero quién sabe si fueron así como las imagino, porque cuando uno es pequeñito ve las cosas un poco distintas a como son en realidad. Los lugares son siempre más amplios, más coloridos; las personas más altas; el tiempo tan lento;…

Hoy, antes de clase, mis compañeras recordaban sus juegos de la infancia, y cientos de imagenes se me vinieron a la cabeza. No tengo hermanos, pero por suerte me tocó crecer junto a una prima que también era hija única, y entre nosotras sólo había un par de años de diferencia (sí, sólo un par. Dos años de diferencia). Siempre fuimos muy unidas, y sobretodo a la hora de jugar. A veces pienso que en ese entonces, los chicos teníamos más imaginación que los de ahora, y no nos bastaba con ver tele y entretenernos con las Barbies, porque lo más divertido, lo que era todo un desafío, era inventar cosas nuevas para matar el aburrimiento. No dudo al decir que mi prima y yo eramos las mejores para eso. Jamás pasamos más de 5 minutos sentadas, aburridas y sin hacer nada, porque ya era un compromiso – e incluso una competencia – cambiar repentinamente la expresión de nuestro rostro y gritar: “¡Tengo una ideeeea!” (Sí, con muchas E, porque cuantas más usábamos, más emocionante se iba poniendo la cosa).

Y así transcurrió toda nuestra infancia. Y creo yo que fuimos felices.

Otra razón por la que no me arrepiento de haber nacido en 1991 es que los programas infantiles eran verdaderamente programas infantiles. Divertidos, inteligentes, sanos,… ¿Quién no miró alguna vez “El reloj de Bernardo”, “El fantasma escritor”, “¿Cómo y por qué?”, “Clarissa lo explica todo”, “¿Le temes a la oscuridad?”, “Sabrina la bruja adolescente”,… y sin contar la cantidad de dibujos animados que había, porque eso ya sería demasiado; te aburriría a vos y a los lectores.

¡Y la ropa!… ¿A quién le importaba si los colores de la remera y el pantalón combinaban o si era de marca o no? Ah! Esos años no tienen comparación…

Como ya dije, no se si las cosas en verdad fueron como las relaté, pero eso es lo que está en mi cabeza y es mi pequeña gran idea sobre ese tiempo de tranquilidad e inocencia que viví. Probablemente cuando termine esta década tendré muchas cosas para contar sobre mi adolescencia y las cosas que viví durante todo este último tiempo, pero hoy quise dedicarte este espacio de wordpress para escribirte, y espero que quienes estén leyendo esto sientan las ganas de dejar su opinión y contarme cómo vivieron ellos los ‘90. Yo por mi parte me despido.

Atte.

Mandy.

 

Inter-cambiada (Desireé) Abril 18, 2008

Archivado en: General — unade2 @ 12:20 am

Yo sé que esto va a sonar muy poco creíble, sobre todo considerando que es la primera semana del blog y no se supone que mi vida sea una apasionada sucesión de aventuras y episodios fantásticos.

Pero de verdad tengo ganas de contar lo que pasó hoy.

En Marzo, vinieron unas chicas al curso y nos repartieron folletos de una organización que gestiona intercambios culturales. Ya nos habían visitado el año pasado, cuando llegaron los neozelandeses y las holandesas (nuestro colegio recibe a una banda de intercambiados) y nos habían repartido el mismo folletito y la misma fichita donde te piden tu mail y te preguntan si querés recibir a alguien o ser recibido por una familia extranjera. Esa vez, les dejé mi mail y lo único que recibí fueron varios correos raros con fotos y cosas así. Nada de información ni proposiciones.

La segunda vez, la del mes pasado, les dejé nuevamente mi mail y además mi teléfono. Un par de semanas después llamaron a casa y nos preguntaron si queríamos alojar. Sorprendentemente, mi mamá se prendió enseguida. Programó con una de las coordinadoras de la organización una entrevista para que nos explicaran bien cómo era el tema y todo eso, y esa entrevista fue hoy.

Estoy emocionadísima. Dentro de nada voy a tener en casa a alguien de algún país europeo de esos que nadie sabe muy bien cómo se llaman; entre 16 y 18 años; no determinado si chico o chica (pero seguro que va a ser alguna de las dos cosas, porque sino aunque una no tenga prejuicios es como que muy raro xD).

La coordinadora nos hizo completar un formulario para “determinar nuestro perfil como familia” y elegir a otra compatible. Zarpadísimo. Durante el curso de la entrevista hubo un par de papelones, como cuando cayó mi viejo con casi todos los botones de la camisa desabrochados –y encima la camisa es de un colorcito verde manzana que nada que ver–, o cuando mi hermana recordó al estudiante de intercambio neozelandés, Neil, de quien me hice amiga el año pasado y que ella amaba (¿?) secretamente. De terror.

Pero le caímos bien, creo, salvo que sea re hipócrita, jaja. Creo que nos captó y capaz nos consigue alguien interesante.

No sé. Cuando conozca a mi “hermano/a adoptivo/a” como les dicen (súper cursi, ya sé) les contaré.